Física cuántica para los pobres de espíritu

domingo, 5 de septiembre de 2010

The Zombies - Zombie Heaven (1997)

I

Las revistas especializadas fueron muy importantes en mi formación como oyente de música pop. A mediados de los ochenta, cuando todo era nuevo, se convirtieron en una fuente de consulta ineludible, menos por su calidad formal que por la información que ofrecían. Aparte de los nombres, datos y fotos, recuerdo frases puntuales que, por un motivo u otro, me marcaron. Una de ellas es de Daniel Melero, quien con su lucidez habitual sintetizó el valor de las novedades en un reportaje que publicó una Pelo, tal vez una Cantarock. Decía más o menos así: "Lo nuevo envejece rápidamente sino es bueno; en cambio lo bueno siempre es nuevo, aunque tenga muchos años". Para certificar su teoría ofreció un ejemplo irreprochable: la belleza imperecedera de "Strawberry Fields Forever" de The Beatles.

II

Todavía sigo coleccionando revistas de música, casi por inercia. A principios del mes pasado compré dos –aparte de la habitual Inrockuptibles- que, si bien son totalmente distintas, tienen un punto en común. Siete meses después de su edición llegó a Mendoza el nº 28o de la Rock de Lux, que contiene un dossier con "lo mejor del 2009", un tópico que no me interesa particularmente. ¿A quien puede importarle, salvo a los protagonistas, si un grupo está o no incluido en una lista? En cambio, me llamó mucho la atención un artículo escrito por Juan Vitoria, un conocido disquero valenciano que, además, es el autor de dos libros de culto: "Los 100 Mejores Discos Del Rock" y "Discos Ocultos: 350 obras maestras de la música contemporánea por descubrir". El título del artículo de referencia es "Mp3 Is Not The End" y trata sobre los formatos que utilizamos para escuchar música. Vitoria aprovecha la ocasión para descalificar al mp3 utilizando argumentos insólitos –los compara con la comida en comprimidos que consumen los astronautas y llega a decir que "(Al descargar música de un ordenador) las pantallas emiten ondas nada beneficiosas para el ojo humano"-; y también lo hace con sus consumidores, a quienes califica como "amantes de lo barato". A cambio ofrece una enfervorizada defensa del vinilo en la que omite preguntas elementales: ¿Cuantos discos se editan en ese formato hoy día? ¿Dónde se consiguen? ¿Cuanto cuestan?

La otra revista de referencia es
Alta Fidelidad. A pesar de que su primer número se publicó en diciembre del 2009, recién llegó a mi provincia en Agosto. La compré sin saber bien de que se trataba, atraído por su formato -un digipack más grande aunque con menos páginas que la recordada "Volume"- y por la foto de The Beatles que ilustra su portada. Las monografías dedicadas a discos clásicos se intercalan con artículos sobre coleccionismo de vinilos y anécdotas de disquerías. La pregunta es ¿se justifica leer por enésima vez como fueron gestados "Abbey Road" y "Exile On Main Street"? El coleccionismo en esos términos -publicar el mismo contenido de siempre solo variando el envoltorio- es tan insustancial que ya no tiene gracia.


III

Sabía que The Zombies habían sido integrantes de la "British Invasion" pero no tenía ningún otro dato sobre ellos. Hace seis o siete años conseguí "Odessey and Oracle" -por supuesto, gracias a un programa de intercambio de archivos- e inmediatamente recordé la frase de Daniel Melero: a pesar de haber sido concebido cuatro décadas atrás, el álbum tiene una vigencia extraordinaria. No tengo el dato exacto, pero dudo que "Odessey and Oracle" haya sido editado en Argentina. Tampoco me consta que alguna revista le haya dedicado una nota. Gran parte de la gente que está relacionada a la industria discográfica vive aferrada a la nostalgia por los buenos tiempos en los que podían lucrar exageradamente sin hacer mayores esfuerzos. Mientras tanto, los oyentes más inquietos podemos disfrutar de los discos que ellos condenaron al olvido. El standard de calidad conque los escuchamos, como siempre, tiene que ver con nuestras posibilidades económicas y/o con nuestro ingenio.

IIII

La historia de The Zombies no ofrece datos excepcionales, más bien todo lo contrario: Tres compañeros del colegio St. Albans, Rod Argent (teclados), Paul Atkinson (guitarra) y Hugh Grundy (bateria) crearon la banda en 1961. Su formación se completó con Paul Arnold (bajo) quien trajo consigo a Colin Blunstone (voces). Al poco tiempo Arnold fue reemplazado por Chris White y así quedo confirmada la alineación definitiva. Luego de dos años de actuaciones en pequeñas salas, se presentaron en un concurso cuyo primer premio era un contrato con Decca. Lo ganaron, y en 1964 comenzaron a grabar junto al productor Ken Jones. "She's Not There", una canción hermosa, fue la protagonista de su primer simple y les abrió las puertas para actuar en Estados Unidos como parte de las invasiones inglesas que comandaban The Beatles e incluían a grupos como Rolling Stones, The Animals y The Troggs. "Tell Her No" su tercer simple, no alcanzó un puesto destacado en los charts ingleses pero si en los estadounidenses en donde se convirtió en un nuevo éxito. En 1965 publicaron "Begin Here" su primer LP. Para ese entonces The Zombies habían desarrollado un sonido refinado que lucía en las composiciones propias ("She's Not There", "I Remember When I Loved Her", "I Can't Make Up My Mind") y arropaba con su impronta a los covers ("Roadrunner", "Summertime", "You've Really Got A Hold On Me", "Bring It On Home to Me"). Inexplicablemente, "Begin Here" pasó desapercibido. Luego de ese traspié inesperado editaron nuevos simples ("She's Coming Home", "Whenever You're Ready", "Is This The Dream", "Remember You" entre otros) que tuvieron una suerte similar a la del álbum debut, lo que motivó la rescisión de su contrato. En 1967 The Zombies entraron nuevamente a un estudio de grabación, pero antes prescindieron de los servicios del productor Ken Jones, quien insistía con mantener la pulcritud que los distinguía. Al mismo tiempo firmaron un nuevo contrato, esta vez con el sello CBS. Una vez que The Beatles completaron las sesiones de “Sgt.Pepper’s Lonely Hearts Club Band”, The Zombies ingresaron a Abbey Road. En ese mítico lugar grabaron "Odessey and Oracle", uno de los discos más hermosos de todos los tiempos.

"Odessey and Oracle" comienza con "Care Of Cell 44", una canción que marca las pautas de lo que encontraremos en el resto del disco: un sonido otoñal que parece transmutar la música en colores, deslumbrantes armonías vocales a lo Beach Boys lideradas por Colin Blunstone; la soltura del bajista Chris White quien sorprende como compositor de siete canciones, y la inventiva de Rod Argent quien lleva adelante el repertorio con sus teclados (mellotron, órgano, piano). "Care Of Cell 44" cuenta la historia de un chico que le escribe una carta a su novia: "Good morning to you, I hope you're feeling better, baby. Thinking of me while you are far away. Counting the days until they set you free again". Ella se encuentra en prisión, quizás en un instituto psiquiátrico; sin embargo la letra hace hincapié en lo felíz que va a ser el reencuentro. La bellísima "A Rose For Emily", basada en un cuento corto de William Faulkner es una de las mejores muestras del talento melódico de Argent y su estribillo ("Emily, Emily can' you see?) es inolvidable. "Maybe After He's Gone" comienza con una intro de guitarra acústica que le da un toque inesperadamente convencional. Sin embargo, es una canción 100% psicodélica en su desarrollo. Su letra habla de la perdida y la añoranza. "Beechwood Park" ahonda en la melancolía propuesta por las dos canciones anteriores. Una guitarra dobro y el omnipresente órgano son los encargados de desarrollar su clima onírico. "Brief Candles" es el relato de una separación y su título remite a Aldous Huxley. La dinámica entre los versos cantados por Argent y los estribillos cantados por Colin es emocionante. Es en "Hung Up On A Dream" en donde las alusiones psicodélicas ("A sweet confusion filled my mind, Until I woke up only finding everything was just a dream, A dream unusual of its kind, That gave me peace and blew my mind, And now I'm hung up on a dream") se hacen más palpables. Después de todo, estamos en 1967. "Changes" nuevamente nos remite al "Pet Sounds". Los cambios de estación de los que habla acaso sean lo de un eterno retorno al que estemos condenados. "I Want Her She Wants Me" ofrece referencias a The Beatles de "Revolver", mientras que el optimismo y la melodía de "This Will Be Our Year" también nos recuerdan a Paul McCartney. La altura con la que se acercan a su arquetipo merece el mejor de los elogios. La oscura "Butcher's Tale" está inspirada en "Im Westen Nichts Neues" ("Sin novedad en el frente") de Erich Maria Remarque. Su letra anti-bélica se acentúa por una instrumentación escueta -mellotrones y acordeones- y desentona con el clima del álbum. Con "Friends Of Mine" vuelve el pop luminoso. Es el tipo de canción por la que muchos grupos suecos actuales venderían su alma. Un groove de bajo y las exhalaciones de Rod Argent nos introducen a "Time Of The Season". A diferencia del resto del disco, esta canción exhibe una instrumentación austera que solo se ve alterada por los solos de órgano. Colin Blunstone quien sobresale como siempre, como nunca antes, nos dice en su estribillo que es tiempo de amar y esas palabras sintetizan el espíritu de su época. "Time Of The Season" es el cierre perfecto para un álbum excepcional. Las ediciones de "Friends of Mine" y "Care of Cell 44", los simples que CBS lanzó a modo de anticipo, pasaron completamente desapercibidas. Por ese motivo el sello postergó la publicación de un disco que, supuestamente, estaba destinado a fracasar. Cuando finalmente editaron "Odessey and Oracle" en abril de 1968, The Zombies ya se habían separado.

"Zombie Heaven", la caja editada por el sello Big Beat, recopila todo el material editado por The Zombies. Incluye sus dos álbumes, todos sus simples, demos, sesiones de grabación de un tercer disco que nunca fue publicado -esa es otra historía- y actuaciones en la BBC. Cuando parecía que no quedaba más nada para decir, en el año 2007 Big Beat sorprendió a todos con otra edición maravillosa. Para conocerla tendrán que esperar hasta la semana próxima.

Track List:
Disc 1
"Begin Here & Singles"
01 She's Not There
02 You Make Me Feel Good
03 Leave Me Be
04 Woman
05 Tell Her No
06 What More Can I Do
07 Road Runner
08 Summertime
09 I Can't Make Up My Mind
10 The Way I Feel Inside
11 Work 'N' Play
12 You've Really Got A Hold On Me-Bring It On Home
13 Sticks And Stones
14 Can't Nobody Love You
15 I Don't Want To Know
16 I Remember When I Loved Her
17 I Got My Mojo Working
18 She's Coming Home
19 I Must Move
20 I Want You Back Again
21 Whenever You're Ready
22 I Love You
23 Is This The Dream
24 Don't Go Away
25 Remember You
26 Just Out Of Reach
27 Indication
28 How We Were Before
29 Gotta Get A Hold Of Myself
30 Goin' Out Of My Head
31 She Does Everything For Me

Disc 2
"Odessey and Oracle & The Lost Album"
01. Care Of Cell 44
02. A Rose For Emily
03. Maybe After He's Gone
04. Beechwood Park
05. Brief Candles
06. Hung Up On A Dream
07. Changes
08. I Want Her She Wants Me
09. This Will Be Our Year (Mono Mix)
10. Butcher's Tale - Western Front 1914
11. Friends Of Mine
12. Time Of The Season
13. I'll Call You Mine (Single Version)
14. Imagine The Swan
15. Conversation Off Floral Street
16. If It Don't Work Out (Overdubbed)
17. Don't Cry For Me (Overdubbed)
18. I Know She Will
19. Walking In The Sun (Overdubbed)
20. I'll Keep Trying (Overdubbed)
21. I'll Call You Mine (Overdubbed)
22. Smokey Day
23. She Loves They Way They Love Her
24. Girl Help Me
25. I Could Spend The Day
26. A Rose For Emily (Alternative Version)
27. This Will Be Our Year (Stereo Version)
28. Time Of The Season (US Radio Spot)

Disc 3
"In The Studio"
01. Summertime (Demo)
02. Woman (Demo)
03. Kind of Girl (Demo)
04. Leave Me Be (Demo)
05. I'm Going Home (Takes 1 & 2)
06. I'm Going Home
07. Sometimes (Intro Takes 1, 2, 4, 5, 6)
08. Sometimes
09. It's Alright with Me
10. Kind of Girl
11. Walking in the Sun (Undubbed)
12. Studio Chat - The Way I Feel Inside (False Start)
13. The Way I Feel Inside (Rehearsal)
14. I Want You Back Again (Alternative Version)
15. Nothing's Changed (Backing Track)
16. Nothing's Changed
17. Remember You (Soundtrack Version)
18. Come On Time
19. I'll Keep Trying
20. Whenever You're Ready (Demo)
21. You'll Go From Me (Undubbed)
22. I Know She Will (Undubbed)
23. Don't Cry For Me (Undubbed)
24. If It Don't Work Out (Undubbed)
25. One Day I'll Say Goodbye (Demo)
26. I Don't Want to Worry (Demo)
27. A Love that Never Was (Demo)
28. Call of the Night (Demo)
29. Out of the Day (Demo)
30. This Will Be Our Year (Demo)
31. Bunny Lake Promo Spot (To Music Of Come On Time)

Disc 4
"Live on the BBC"
01. Road Runner
02. You Make Me Feel
03. Early One Morning
04. She's Not There
05. Tell Her No
06. What More Can I Do
07. I'm Going Home
08. For You My Love
09. Tell Her No (Acoustic Piano Version)
10. Soulville
11. Rip It Up
12. Can't Nobody Love You
13. You Must Believe Me
14. She's Coming Home
15. I Must Move
16. Just Out Of Reach
17. If It Don't Work Out
18. Whenever You're Ready
19. It's All Right
20. Will You Love Me Tomorrow
21. When The Lovelight Starts Shining Through Her Eyes
22. Just A Little Bit
23. Sitting In The Park
24. Gotta Get A Hold Of Myself
25. Goin' Out Of My Head
26. This Old Heart Of Mine
27. Friends Of Mine
28. The Look Of Love
29. Kenny Everett Show Jingle

lunes, 30 de agosto de 2010

Emitt Rhodes - Emitt Rhodes (1970)

Me reconforta pensar que la distinción entre pasado, presente y futuro es, como pensaba Albert Einstein, sólo una persistente ilusión. De esa manera es sencillo imaginar que este disco -editado hace cuarenta años, aunque muchos escucharan hoy por primera vez- puede sortear el olvido y su autor finalmente encuentra el sosiego anhelado. Perrata 2000 del blog La Colmena de Humo es un especialista en rescatar joyas olvidadas. Probablemente, no hay nadie más indicado que él para repasar la historia de Emitt Rhodes.

“I believe in life being the most important thing there is. Life is it. I’ve been dead so I know what death is.”
Emitt Rhodes (en entrevista con la revista Scram, 2006)

Lo primero que pensé cuando Spellbound me invitó a que escriba algo sobre Emitt Rhodes era que iba a tratar de no mencionar el nombre de Paul McCartney en la reseña; y aquí estoy en la primera frase del primer párrafo y ya hizo Sir Paul su primera aparición. No se trata de evitarlo porque sí. Es más bien un intento por hacerle justicia a un disco excelente que siempre ha sido etiquetado con la incómoda comparación. Y aquí es cuando me doy cuenta de que escribir esto es como ver a un perro mordiéndose la cola pues los paralelos son ineludibles. Mas que un estilo lo que los dos músicos comparten es un optimismo inquebrantable, una capacidad de asombro de niño y por supuesto un instinto melódico animal. Imagínense un disco de los Beatles sin los otros 3 Beatles… Y fíjense que no digo un disco solo de McCartney porque no hay ninguno de sus álbumes en solitario que tenga la consistencia, unidad de sonido y terquedad que tiene este LP de Rhodes. Pop puro, trabajado hasta la obsesión, cocinado en una caseta en el jardín de su familia por meses.

Cada canción es como una de esas piedras de río, pulidas por el agua hasta que no queda un solo borde. La atención al detalle en este disco es impresionante, con cada arreglo compuesto hasta la histeria, pero logrando mantener un aire de total espontaneidad. Ahí esta el éxito de Rhodes, la clave de que estas pequeñas viñetas aguanten el paso del tiempo. Nos confunden en su aparente simplicidad (como diría Daniel Silverman “simple sin ser simplista”) pero están cargadas de detalles y matices. Canciones como “Fresh As A Daisy” o “Somebody Made For Me” son ejemplos perfectos del pop más refinado, con un énfasis definitivo en lo melódico por una época en que se empezaban a valorar el virtuosismo y la experimentación (por no hablar de los solos de batería de nueve minutos…). Esta es música alegre y melancólica al mismo tiempo, llena de brillo. Las referencias van mas allá de los Beatles y su cercanía con ellos tiene más que ver con una actitud vital. La música de Emitt Rhodes tiene la ternura de la infancia y la intensidad de la adolescencia. ¿Como es que este disco no es más conocido?


Aquí es que empieza la triste historia de un talento traicionado. Cuando su primera banda The Merry Go Round se terminó, Emitt se fue a su garage y allí grabó estas canciones de las que no solo es autor y arreglista sino en las que también toca todos los instrumentos (en otro paralelo con lo que hacia Macca en esa época). Ese arranque le garantizo un contrato con ABC/Dunhill que seria un terrible error ya que en el le exigían entregar un disco cada seis meses (¿y que mas barato que un artista que toca, compone, arregla y produce?). Al demorarse un poquito con su segundo disco la compañía le impondría una demanda, matando su carrera apenas cuando apenas tenía un poco más de 20 años. Antes de este infortunio este álbum empezó a tener algo de éxito nacionalmente y las ventas iban moderadamente bien, lo cual suscitó que el sello que publicaba su música con los Merry Go Rounds se apresurara a sacar un LP con material inacabado bajo el irónico nombre de Emitt Rhodes “The American Dream”. Esto hizo que el público se confundiera, comprara el disco equivocado y se fueran los dos a pique. Para sumar a la desgracia, alguna jugada en el contrato le impidió recibir (y aun le impide) recibir regalía alguna por sus canciones. No hay historia más triste. Rompe el corazón escuchar esta increíble música sabiendo que quien la hizo fue tratado como un perro…

Bueno, tal vez esas duras circunstancias hagan que valga la pena aun más la difusión de este álbum; esperando que las montañas de cintas que Rhodes guarda en su garage tras años de seguir grabando en silencio encuentren eventualmente una audiencia cuando logre hacerlas disponibles.

Perrata 2000

Track List:
01. With My Face on the Floor
02. Somebody Made for Me
03. She's Such a Beauty
04. Long Time No See
05. Lullabye
06. Fresh as a Daisy
07. Live Till You Die
08. Promises I've Made
09. You Take the Dark Out of the Night
10. You Should Be Ashamed
11. Ever Find Yourself Running
12. You Must Have

sábado, 7 de agosto de 2010

Paul McCartney - Sold On Songs Radio (2005)


Introducción

Linda Eastman falleció el 17 de abril de 1998, luego de luchar durante dos años contra un cáncer de mamas. George Harrison murió el 29 de noviembre de 2001, también víctima del cáncer. El 11 de junio de 2002 Paul McCartney se casó con Heather Mills con quien mantuvo una relación compleja, que finalizó de la peor manera en el 2006.
En "Flaming Pie" (1997), "Driving Rain" (2001) y "Chaos and Creation in the Backyard" (2005), los discos que Paul publicó durante esos años -"Rushes" (1998) de su proyecto The Fireman es un álbum experimental, mientras que "Run Devil Run" (1999) es una revisión de los clásicos del primer rock'n'roll- podemos vislumbrar secuelas de los sinsabores vividos.


Primera parte: Caos

"La probabilidad de que el orden surja del desorden es infinitesimal de acuerdo con las leyes del azar. Sin embargo, la formación de sistemas disipativos ordenados demuestra que es posible crear orden a partir del desorden. La descripción de estas estructuras ha permitido descubrimientos fundamentales que se aplican en distintos campos como la biología, la ecología o la sociología."(1) Desconozco si Nigel Godrich -el productor de "Chaos and Creation in the Backyard"- conoce la obra de Ilya Prigogine, pero estoy seguro que una de sus premisas a la hora de trabajar con Paul McCartney fue la de crear belleza a partir del caos. Godrich es dueño de un extenso curriculum que incluye gran parte de la discografía de Radiohead, trabajos junto a Beck, Pavement, Travis y el fallido "Regeneration" (2001) de Divine Comedy. Fue propuesto como productor artístico por George Martin, quien declinó el ofrecimiento que McCartney le había hecho en primera instancia. Las sesiones de "Chaos and Creation" fueron estresantes. Godrich determinó que Paul debía abandonar su modus operandi habitual y, entre otras cosas, le pidió que se olvidara de su banda de apoyo y se hiciera cargo de todos los instrumentos. McCartney lo vivió así: "Me obligó a arriesgar. Cuando lo contacté, lo primero que me dijo fue "Ok, acepto. Pero mirá que voy a hacerte salir de tus zonas cómodas...". Y cumplió. Hubo momentos de tensión porque me hizo ir hasta más allá de mis propios límites, pero aprendí mucho trabajando con él."

Segunda parte: Creación


Un productor artístico con ideas innovadoras no alcanza para lograr un gran disco y "Chaos and Creation at the Backyard" lo es. Si el álbum se distingue, es por la excelencia compositiva de Paul, uno de los mejores songwriters de nuestro tiempo. McCartney, es sabido, tuvo una carrera solista con desniveles notorios, sobretodo en el tramo que va desde "London Town" (1978) hasta "Press to Play" (1986). Esto tiene que ver con cierta obligación de mantenerse dentro de los cánones del AOR, y con una autoindulgencia que lo llevó a completar discos interesantes con material de relleno, vicios que Paul ha ido corrigiendo con el paso del tiempo. "Chaos and Creation" está conformado por un repertorio de nivel superlativo y esa es su principal virtud. Desde la vitalidad de "Fine Line" a la triste ironía de “How Kind of You”, continuando con la delicada "Jenny Wren" -una preciosura en la que se destaca el solo de duduk a cargo de Pedro Eustache-, el clasicismo de "English Tea", "Too Much Rain" y su llamado a ser feliz a pesar del desasosiego; el bolero "A Certain Softness" o como cantar "And I Love Her" cuarenta años más tarde; "Riding to Vanity Fair" con su clima intrigante, forman parte de una colección a la altura de sus clásicos.

Epílogo: En el patio de casa

En Julio del 2005 Paul McCartney grabó un especial para presentar "Chaos and Creation at the Backyard" -probablemente su mejor álbum solista- en el Studio 2 de Abbey Road, el mismo sitio en donde The Beatles grabaron todos sus discos. Paul protagonizó un show hermoso, en donde presentó nuevas canciones al tiempo que recordó anécdotas sobre sus inicios, exhibiendo una voz intacta, y, lo más importante, una humildad inconmesurable. Esta actuación fue transmitida originalmente por la BBC Radio 2 el 17 de Septiembre de ese año, y, aunque nunca fue editada oficialmente, la podemos disfrutar gracias a bootlegs como este.

 (1) Fragmento del comunicado que la academia Nóbel emitió para anunciar su premio de Química del año 1977, concedido al científico belga de origen ruso Ilya Prigogine.

Track List:
Disc 1
01. Mark Radcliffe Intro
02. Interview
03. Intro
04. Friends To Go
05. In Spite Of All The Danger
06. Twenty Flight Rock
07. Things We Said Today
08. Too Much Rain
09. How Kind Of You

Disc 2
01. Band On The Run
02. Fine Line/Audience Participation
03. Lady Madonna
04. English Tea
05. Heartbreak Hotel
06. Jenny Wren
07. Follow Me
08. Blackbird
09. Mellotron Demo/Strawberry Fields Forever
10. Anyway
11. That's All For Now

domingo, 25 de julio de 2010

Echo & The Bunnymen - What Are You Going To Do With Your Life? (1999)

Cuando Echo & The Bunnymen se separó en 1988 dejó como legado una discografía inmaculada y, teóricamente, definitiva. Si tenemos en cuenta la suma de desencuentros y errores que signaron los años posteriores a la ruptura, nada hacía pensar que un retorno digno era posible. Sin embargo, esto no fue así… pero mejor comencemos por el principio.

Independientemente de la valoración que pueda hacerse sobre sus méritos artísticos, es imposible negar que la aparición de los Sex Pistols provocó un cataclismo en la música inglesa. De los escombros surgieron decenas de grupos que, con menor o mayor capacidad de recursos, fueron sumándole experimentación, melodías y melancolía a la rabia original del punk. En 1978, poco tiempo después de pelearse con Julian Cope y abandonar The Crucial Three, Ian McCulloch formó Echo & The Bunnymen junto a Will Sergeant (guitarra), Les Pattinson (bajo) y Echo, la maquina de ritmos que ocupó el lugar de cuarto integrante del grupo hasta que en 1980 ingresó Pete de Freitas. La banda contaba con cualidades como para sobresalir rápidamente: la notable voz de McCulloch, la pericia de Sergeant, y una gran lucidez para entender que la oscuridad y el encierro solo tienen sentido cuando se los contrapone a la luz. "Crocodiles" (1980), "Heaven Up Here" (1981) y "Porcupine" (1983) evidencian su evolución constante. Podemos escuchar estos discos como clásicos de la era post-punk y disfrutarlos por su peso específico, pero también debemos pensarlos como borradores de "Ocean Rain", una obra extraordinaria.

"Ocean Rain" (1984) es el soundtrack de una travesía nocturna por aguas turbias. McCulloch, secundado por un Seargent brillante y una orquesta de 53 músicos, rememora tiempos pretéritos mientras descubre que el horizonte es inalcanzable y nuestro destino ya está escrito. "The Killing Moon", probablemente la mejor canción de todos los tiempos, es el momento culminante de este viaje. Al año siguiente Echo & The Bunnymen publicó "Songs to Learn & Sing" (1985) una recopilación de simples que incluyó la inédita "Bring On the Dancing Horses" y los hizo conocidos en todo el mundo. La primera etapa de su carrera se cerró con la edición de un disco homónimo. "Echo & The Bunnymen" (1987) ofreció una colección de canciones de indudable calidad en la que se destacan "Lips Like Sugar" y "The Game". Sin embargo, estuvo lejos de alcanzar su principal objetivo: la consagración en Estados Unidos. Por otra parte, más allá de poseer numerosas virtudes, el disco tampoco se acercó a la majestuosidad de "Ocean Rain". Estos motivos, sumados a las tensiones que había entre Ian y el resto de los músicos desembocaron en la separación del grupo, y es en este punto cuando volvemos al principio del post.

La edición de "Candleland" (1989) -el endeble debut como solista de Ian- la muerte de Pete de Freites y la edición de "Reverberation" (1990) -el psicodélico e insulso disco de unos Echo & The Bunnymen cuya formación estaba integrada por Sargeant, Pattinson y un ignoto vocalista llamado Noel Burke- acabaron con la esperanza que teníamos de que la separación fuera transitoria. "Mysterio" (1992), el segundo disco de Ian McCulloch, solo sumó una nueva decepción a pesar de "Lover, Lover, Lover"... Al año siguiente recibimos una noticia tan inesperada como excitante: McCulloch estaba trabajando en un nuevo disco junto a Johnny Marr, pero la expectativa rápidamente se vio frustrada, ya que al poco tiempo nos enteramos que el registro de esas sesiones se había extraviado. Si bien las grabaciones nunca aparecieron -se trata de uno de los discos perdidos más famosos de la historia del rock- este encuentro sirvió para que Ian recuperara la confianza en si mismo, como confesaría años más tarde. A sabiendas de que necesitaba un colaborador de peso, en 1994 McCulloch hizo las pases con Sergeant y juntos formaron una nueva banda que, por una cuestión de derechos de autor o por pudor, se llamó Electrafixion. "Burned" (1995), el único disco que editaron, presenta dos canciones - quizás tres- del inconcluso proyecto McCulloch-Marr. A pesar de eso, el resultado es decepcionante. Dark, ruidoso y totalmente inconexo con la música que se escuchaba por ese entonces, dejó un gusto amargo a propios y extraños. Después de tantos pasos en falso, nada hacía imaginar que en 1997 Les Pattison iba a unirse a Ian y Will para darle vida a unos renovados Echo & The Bunnymen; mucho menos que el fruto de ese retorno iba a ser un disco de la envergadura de "Evergreen". Lejos del esplendor y la psicodelia de la década pasada, la banda ofreció en su regreso un álbum austero, repleto de melodías redondas, que aborda la tradición pop inglesa desde un nivel superior al del britpop. “Nothing Last Forever” -con coros de Liam Gallagher- y "Empire State Halo" son mis canciones predilectas. El próximo paso de la banda fue más sorprendente todavía.

Una de las particularidades de Echo & The Bunnymen es que en todas sus portadas -excepto en la de su disco homónimo, que consistía en un primer plano de sus rostros- aparecen en medio de paisajes naturales. En "What Are You Going to Do with Your Life?" otra vez vemos un paisaje, un camino inhóspito en el medio del desierto, pero la imagen es desconcertante: solo Ian transita por ese camino. Les Pattison tenía que cuidar a su madre enferma y decidió no participar en la grabación del álbum. Will Sergeant si lo hizo, pero lo vivió como un suplicio. Tiempo más tarde declaró lo siguiente: "Hacer ese disco fue probablemente el peor momento de mi vida entera. Lo odiaba. Estoy en todos los tracks, aquí y allá, pero en general me quedé en la tienda… Fue una experiencia horrible". La portada, entonces, anticipaba el contenido: este es el tercer disco solista de Ian McCulloch, quien de esa manera salda cuentas por la edición de "Reverberation". A diferencia de sus débiles trabajos anteriores, esta vez Ian logra un resultado excelso. Con el acompañamiento de la London Metropolitan Orchestra, graba nueve canciones que tienen mucho más que ver con Burt Bacharach que con su propio pasado. "Ya no tengo miedo de la usura, del envejecimiento, porque sé que puedo encarar el futuro sobre estas nuevas bases. Tampoco tengo la necesidad de autocompadecerme; es como si estas canciones tan directas y personales hubieran tenido un efecto catártico. Olvídense de "The Bends" y de "Nevermind": acá tienen el mejor disco de la década. Al fin de cuentas, era bastante fácil de hacer: bastaba con ser yo mismo y decir la verdad". Las palabras de McCulloch encuentran su respaldo en una serie de canciones pletóricas de elegancia: la simpleza de "What Are You Going to Do With Your Life?", la belleza inconmensurable de "Rust", y la ternura de "Fools Like Us" son frutos de un songwriter maduro, que está atento a todas las miradas pero es fiel a su esencia; que pretende ser Sinatra, Bowie y Leonard Cohen al mismo tiempo y en el intento consigue despojarse de todos los clichés para, finalmente, ser el mismo.

La discografía de Echo & The Bunnymen tuvo su continuación con el psicodélico "Flowers" (2001) en donde Will Sergeant volvió a tener un papel protagónico; "Siberia" (2005) otro gran álbum que retomó elementos de "Evergreen" y "What Are You Going To Do..." para demostrar que la banda tenía una vigencia elogiable; y el rockero "The Fountain" (2009), que a pesar de su sonido poderoso, roza la vulgaridad, convirtiéndose de esa manera en su trabajo menos recomendable. "The Fountain" tiene algunos puntos de contacto con "Slideling" (2003) el tercer -¿o cuarto? disco de Ian McCulloch, que ofrece una serie de canciones correctas, de sonido claro y homogéneo, pero no mucho más que eso.

Track List:
01. What Are You Going to Do With Your Life?
02. Rust
03. Get in the Car
04. Baby Rain
05. History Chimes
06. Lost on You
07. Morning Sun
08. When It All Blows Over
09. Fools Like Us

domingo, 11 de julio de 2010

Shack - Here's Tom With The Weather (2003)

Además de ser uno de mis pasatiempos favoritos, investigar los hypes de la prensa musical inglesa es una actividad que me reporta numerosas utilidades. Leer que Kasabian, Maximo Park, Bloc Party, Kaiser Chiefs, The Courteneers, The Klaxons, These New Puritans o The Horrors son presentados como los nuevos Beatles/Smiths/Stone Roses y luego esperar a que desaparezcan rápidamente -o lo que es peor, a que publiquen un segundo disco espantoso- es un recordatorio permanente de que la mejor música de los últimos años se está gestando lejos del Reino Unido. Además, peer to peer mediante, me ha servido para distinguir lo accesorio de lo importante: comprar el primer simple de Hurts o The Drums antes que nadie ha pasado a ser una jactancia anticuada, y por lo tanto inútil... Si repasamos los hypes más insólitos de los últimos veinte años, hay dos que se destacan particularmente. El primero fue gestado por la extinta Melody Maker a mediados de los noventa y pretendió consagrar al RoMo (Romantic and Modernist). La supuesta resurrección del movimiento New Romantics estaba liderada por grupos como Orlando, Sexus, Dexdexter, Hollywood, Plastic Fantastic y Viva. Con mucho esfuerzo conseguí los simples de todos estos grupos: eran absolutamente inservibles. Como se imaginaran, el invento no funcionó y a las pocas semanas el RoMo pasó al olvido. El segundo hype, si bien fue exagerado, pretendió ser un acto de justicia y tuvo como protagonista a la banda que hoy nos ocupa: Shack.

El ejemplar del 23 de octubre de 1999 del NME tenía un titulo sorprendente: “Este hombre es nuestro songwriter más grande ¿Lo reconoce?” La portada era ocupada por una foto enorme de Michael Head, al que está claro, casi nadie conocía. Lo curioso es que Head no era ningún novato, más bien todo lo contrario: debutó en 1982, con la edición de "(There's Always) Something on My Mind", el simple debut de The Pale Fountains. El primer grupo de este campeón desparejo poseía un repertorio pletórico de canciones pop sencillas y delicadas, pero también hay que decirlo, carecía de la grandeza de, por ejemplo, The Smiths o de sus vecinos Echo and the Bunnymen. El sorprendente "Pacific Street" (1984) y su sucesor, “From Across the Kitchen Table” (1985) -que aportaba mayor volumen en las guitarras y la producción de Ian Broudie (The Lightning Seeds)- tuvieron una tibia recepción y The Pale Fountians se disolvió en 1986. Inmediatamente Michael convocó a su hermano John y juntos formaron Shack. Esta banda debutó en 1988 con "Zilch", un disco que nunca escuché pero que las reseñas coinciden en señalar como prescindible. En 1991, luego de un nuevo cambio de compañía discográfica y de numerosos contratiempos, grabaron “Waterpistol”. La noche en que terminaron de mezclarlo se incendió el estudio y con él, las cintas originales del álbum. Chris Allison, su productor, tenía una copia en DAT, pero esa noche viajó a los Estados Unidos y se la olvidó en el auto que había alquilado. Cuando las cintas aparecieron en la casilla de correo del grupo, después de seis semanas de búsqueda desesperada, el sello que debía editar el disco ya no existía más… Shack se disolvió y los hermanos Head se sumaron a la formación de Love, el mítico grupo de los 60's que giraba por el mundo de la mano de su líder Arthur Lee. El trabajo duró poco, y nada se supo de Shack hasta 1995, cuando una pequeña discográfica alemana editó "Waterpistol". Como siempre, el álbum obtuvo buenas críticas pero sonaba demasiado fuera de tiempo como para llamar la atención de un público que estaba inmerso en las arrogantes tonadas del Brit Pop. En 1997 se produjo un nuevo retorno de los hermanos Head gracias a los oficios de un fan francés, quien financió el álbum de The Strands, la nueva encarnación de Shack. Su título fue “The Magical World of the Strands”, y a pesar de que se trataba del mejor disco que habían concebido los Head hasta ese momento, todo intento de trascendencia se vio frustrado por culpa de la adicción a la heroína que arrastraban Michael y John. Llegó 1999, un contrato con el sello London, el disco "HMS Fable" editado por unos reformados Shack, y la famosa tapa del NME. Pero, como contra el destino nadie la talla, ni el hype ni la calidad de las canciones lograron que el grupo finalmente se hiciera famoso. "HMS Fable" es uno de los grandes álbumes de brit pop editado cuando el brit pop ya era un chiste viejo, y la formula Beatles + Bacharach + The Who no le interesaba ni siquiera a los ingleses, que por entonces se conmovían con las lagrimas de cocodrilo de Thom Yorke o bailaban con un insoportable Moby. Por otra parte, más allá de su indudable calidad, "HMS Fable" tampoco merecía semejante hype. A pesar de ese nuevo fracaso y cuando nadie lo esperaba, Shack regresó por enésima vez en el 2003 con el fantástico “Here's Town with the Weather", un sorprendente álbum de canciones atemporales. "Soldier Man", "Byrds Turn to Stone", "Carousel" y "Chinatown" podrían haber sido escritas por Arthur Lee, Roger McGuinn, David Crosby o el Ian McCulloch de "Evergreen". Michael canta con una tranquilidad inédita, como si por fin hubiera asumido su destino y se conformara con ser solo un modesto trovador; confirmando, casi sin querer, que las valoraciones que se habían hecho en torno a su genio compositivo no estaban tan erradas después de todo.

El último trabajo de Shack se llama "On the Corner of Miles and Gil" (2006) y fue editado en Sour Mash Records, el sello de Noel Gallagher. "On the Corner of Miles and Gil" condensa la energía de "HMS Fable" con la armonía de “Here's Tom's with the Weather", redondeando un disco muy recomendable.

Track List:
01. As Long as I've Got You
02. Soldier Man
03. Byrds Turn to Stone
04. The Girl with the Long Brown Hair
05. On the Terrace
06. Miles Apart
07. Meant To Be
08. Carousel
09. On the Streets Tonight
10. Chinatown
11. Kilburn High Road
12. Happy Ever After

domingo, 4 de julio de 2010

Lloyd Cole - Love Story (1995)

Internet, este mundo ancho y ajeno, me ha permitido conocer gente realmente encantadora. Una de ellas es Paola Simeoni, quien nos relata la historia de Lloyd Cole y su "Love Story".
Hace unos días recibí una invitación para escribir sobre Lloyd Cole y, más precisamente, sobre su disco "Love Story". En estos momentos, aceptado el amable convite, me encuentro frente a mi pc y me doy cuenta de que me metí en un lío. Es que podría tirar unos cuantos datos biográficos (de hecho lo voy a hacer), decir que Cole nació hace casi 50 años en Inglaterra y que después se mudó a Escocia para estudiar y que, en lugar de agarrar los libros, armó una banda de rock, Lloyd Cole and the Commotions. Podría decirles que, como los mejores rockers ochentosos, Lloyd usaba jopo y se vestía de negro, pero no era sólo un moderno ejemplar, también tenía buen gusto para escribir buenas canciones. En esa época muchos hermanaron a su banda con The Smiths y esa filiación, creo, no era arbitraria. Cierta tristeza existencial (que se mantuvo después durante toda su carrera) y una voz personal e inconfundible (que tampoco se desgastó con el pasar de los años) lo enrolaban sin duda en un posible club en el que Morrissey sería insigne y autoproclamado presidente. Alguna parte de la crítica los acusó de tilingos, de pecar de exceso de citas a escritores y personajes cools, pero lo cierto que los tres discos de la banda ("Rattlesnakes", "Easy Pieces" y "Mainstream"), más o menos snobs, dejaron canciones que aún ahora, pasadas las décadas se sostienen como si recién hubieran sido escritas. Por favor chequeen "2CV", "Are You Ready To Be Heartbroken?", "Lost Weekend", "Jennifer She Said", entre otras) También podría hacer caso a lo peticionado y elaborar un análisis pormenorizado de "Love Story". Pero alcanza con decir que en los 90 Lloyd Cole se fue a los Estados Unidos donde intentó construir una carrera solista. Si revisamos sus declaraciones, él mismo reconoce que anduvo a tontas y alocas tratando encontrar el tono que le permitiera conquistar la gloria en el nuevo continente, pero como no lo logró (su música está condenada -o predestinada- a ser para unos pocos), se decidió a ser él mismo y en 1995 editó (en pleno furor grunge, ja!) el mentado "Love Story". Evidentemente, lo suyo son las canciones pop de amor y, sobre todo, de desamor. Las letras de "Love Story" describen al amor como una fatalidad, como algo que sabemos que nos va a doler, pero con el que insistimos meternos una y otra vez. Cole, en su primer disco ya nos preguntaba si estábamos listos para que nos rompan el corazón y acá, en "Love Story", nos cuenta las muchas causas posibles por las que te puede quedar el corazón con agujeritos. También podría contarles que Cole todavía anda de gira por el mundo, sólo con su guitarra y con los cds que él mismo vende a la salida de sus recitales. Evidentemente, lo suyo no es la música para las masas, pero sí una perseverancia malhumorada de la que hace militancia. Además, acaba de anunciar en su blog que va a sacar un nuevo disco, mitad financiado por una discográfica alemana y mitad solventado por sus fans que compraron en pre-venta una edición de lujo de un álbum que ni siquiera se empezó a grabar. Pero pasa que, escribí todo eso, se está acabando el post, y pienso que todavía no pude expresar bien por qué es bueno Lloyd Cole, por qué vale la pena visitar sus discos antiguos y actuales. Y ahora, cuando me queda poco para terminar, intento una respuesta: y es porque, pienso, le encontró el secreto a ese género tan peligroso que es la música pop. Porque dio con la formula para lograr aquello que las canciones pop hacen: tratar con música amable, espíritu liviano y las palabras justas los temas más profundos e importantes. Y los que necesitamos de esta música ligera para banda de sonido de nuestras vidas también necesitamos a espíritus sensibles como Lloyd Cole, para que nos acompañen y expresen lo que nosotros no sabemos o no podemos explicar, como le pasa a este post fallido.

Paola Simeoni


Pueden disfrutar de la pluma de Paola en los siguientes sitios: De Filias y Fobias y ¡Esto es un bingo!

Track List:

01. Trigger Happy
02. Sentimental Fool
03. I Didn't Know That You Cared
04. Love Ruins Everything

05. Baby Listen
06. Be There
07. Unhappy Song

08. Like Lovers Do
09. Happy For You

10. Traffic

11. Let's Get Lost
12. For Crying Out Loud

jueves, 17 de junio de 2010

Crowded House - Together Alone (1993)

Nunca me interesó la obra de Friedrich Nietzsche. Un filósofo fatuo, cuyas caóticas ideas son continuamente manipuladas por personajes antagónicos, lo que demuestra sus enormes contradicciones. A pesar de eso, le agradezco el haber concebido una máxima que sintetiza mi vida: “Lo que no te mata te fortalece”.

Desde que tengo memoria me gusta la música, pero recién pude comprar mi primer reproductor de casettes -un walkman, para ser exactos- a los doce años. El primer grabador con radio FM lo conseguí dos años después -muchas gracias Miguel-. Durante mi infancia sufrí muchas dificultades para poder escuchar los discos que me interesaban, pero a la larga terminaron beneficiándome, ya que me permitieron adquirir un background infrecuente para un niño. La pequeña radio que había en casa me ayudo a valorar el tango, la música melódica y a The Beatles. Veinticinco años más tarde, aún recuerdo la ansiedad con la que esperaba el programa de media hora que una emisora local le dedicaba exclusivamente a los Fab Four todos los domingos a la mañana. Eso no es todo, esos años de carencias también me sirvieron para desarrollar una extraña capacidad: la de imaginarme la música a través de las reseñas que leía en las viejas revistas Pelo, Rock & Pop y Cantarock. En el caso de Crowded House, esta singularidad me provocó una desilusión.

Si bien "Don't Dream It's Over", el hit de "Crowded House" (1986) es un himno, el resto del disco -que conocí un par de años más tarde- está muy lejos de presentarnos a "los nuevos Beatles", como eran promocionados por la prensa. Pude escuchar el segundo disco de la banda, "Temple Of Low Men"(1988), al poco tiempo de su edición. Este álbum llegó en un momento en donde los peinados con gel, el rimel y los sintetizadores habían pasado de moda, por lo tanto el periodismo ya no necesitaba recurrir a comparaciones odiosas para describir a un grupo de pop melódico y guitarrero. "Into Temptation" es una de las canciones más hermosas de todos los tiempos, y "Better Be Home Soon" un hit inolvidable. No obstante, "Temple Of Low Men" no alcanzó la grandeza prometida. Cuando se editó "Woodface" (1991) yo ya estaba en otra cosa y me lo salteé. Mis primeros sueldos me sirvieron para comenzar a armar las discografías completas -en CD, por supuesto- de mis músicos favoritos, al tiempo que estaba atento a las novedades con las que nos sorprendía la década. Compré "Together Alone" (1993) ni bien salió, pero tampoco le presté mucha atención. Todo cambió cuando se editó "Recurring Dream" (1996). Teóricamente, este es el disco ideal para escuchar a Crowded House: un grandes éxitos -que los tenían y de sobra- que eludía las canciones de relleno. Si bien esto es cierto, la perfección de sus hits me convenció de que debía buscar "Woodface" -que incluye las dos mejores canciones de la banda "Fall At Your Feet" y "Four Seasons In One Day"- y sobretodo, de que debía retomar la escucha de "Together Alone".

"Together Alone" planteó varias novedades con respecto a los trabajos anteriores de la banda. La más notoria fue que obviaron a su productor histórico, Mitchell Froom, y le cedieron esa labor a Youth, bajista de Killing Joke y productor artístico de músicos tan diversos como Verve, James, The Orb y Dido. Además, hace un par de años fue el coequiper de Paul McCartney en su proyecto The Fireman. "Together Alone" presentó al multiinstrumentista Mark Hart (Supertramp) como miembro fijo de la banda y fue grabado en una casa alquilada ubicada en una remota playa de Nueva Zelanda, el país natal de Neil Finn. Esos detalles definieron un trabajo sorprendente, repleto de particularidades -solos de acordeón, glam rock y coros maoríes- y contrastes que enriquecen sus características melodías "beatles". La belleza inaudita de “Private Universe” convive con el glam de "Locked Out", mientras que la ortodoxia de "Distant Sun" y "Nails in My Feet" se codea con el exotismo de "Kare Kare" y “Together Alone”. La conjunción de estilos determina un álbum fascinante.

Crowded House se disolvió oficialmente tres años más tarde y, luego de varios discos de Neil Finn como solista o en colaboración con su hermano Tim –líder de Split Enz y pieza clave en “Woodface” su única colaboración con los Crowdies- regresó en el 2007 con el regular “Time On Earth”. La banda acaba de editar “The Intriguer”, un disco que todavía no escucho, pero que, presiento, confirma la fina estampa de un grupo que nunca logró convertirse en los nuevos Beatles, pero en el intento nos regaló algunas de las melodías más hermosas de las que tengamos memoria.

Track List:
01. Kare Kare
02. In My Command
03. Nails In My Feet
04. Black And White Boy
05. Fingers Of Love
06. Pineapple Head
07. Locked Out
08. Private Universe
09. Walking On The Spot
10. Distant Sun
11. Catherine Wheels
12. Skin Feeling
13. Together Alone

sábado, 5 de junio de 2010

Suzanne Vega – Nine Objects Of Desire (1996)

El transcurrir de la década del noventa fue bastante inusual en el ámbito de la música pop. El estado de las cosas cambió drásticamente –los cánones establecidos se esfumaron cuando Nirvana destronó del primer puesto de los rankings a Michael Jackson en 1991- pero, a diferencia de lo que había sido una constante hasta entonces, buena parte de los músicos que habían brillado durante el decenio anterior prolongaron su vigencia artística. Básicamente porque el nuevo escenario también benefició a los viejos actores, quienes sintieron la liberación de muchos de los corsés -implícitos o explícitos- que contenían su creatividad. Dicho de otra manera, la música se fue para el lado de los tomates y quienes tenían algo que decir contaron con estructuras más flexibles para hacerlo. Para ilustrar esta situación elegí a "Nine Objects Of Desire" (1996), el álbum más ambicioso de una cantante paradigmática de los ochenta: Suzanne Vega. Carolina Giudici, autora del exquisito blog Morir en Venecia, nos cuenta su historia en el texto que engalana este post.

Hay algo muy maternal en Suzanne Vega. Tal vez sea su voz, ese timbre discreto e inconfundible, lo que siempre me llevó a pensarla como una mujer que canta bajito para arrullarnos junto al fuego, para arroparnos y prepararnos para la locura del mundo, sin negarla jamás. Incluso en los ’80, cuando por su juventud era difícil verla como una madre, sin dudas ella era esa hermana mayor que todos queríamos tener, la hermana que por la noche toma su guitarra e improvisa una poesía para hacernos sentir mejor.

Lo suyo es el folk susurrado, intimista, riguroso, acuñado en los barrios menos glamorosos de Manhattan. Vega no es de las que se dedican a desmenuzar frustraciones amorosas. Sus letras más memorables son las que narran historias, que pueden ir desde una leyenda medieval como "The Queen and the Soldier" de su álbum debut (1985), hasta los grises relatos de lo cotidiano, como el ya clásico “Luka”, que convirtió a su segundo disco, "Solitude Standing" (1987), en el más exitoso de su carrera (y que también incluía el tema a capella "Tom’s Dinner"). En su tercer álbum, “Days Of Open Hand” (1990), un trabajo complejo aunque subestimado en su momento, la autora sumó coloraciones pop sin abandonar la trama acústica y minimalista que define su estilo. El desconcierto llegó dos años después, cuando editó el álbum titulado “99.9º” junto al productor Mitchell Froom (futuro marido de Vega). Aún hoy cuesta reconocer que un tema electrónico y distante como "Blood Makes Noise" le pertenezca. “99.9º” es un disco un tanto anárquico, salpicado por sonidos de sintetizadores y cuerdas destempladas que conviven con las composiciones serenas y melancólicas de la Vega tradicional. Es evidente que la californiana necesitaba experimentar, desperezarse, ampliar su paleta de acordes, ejercicios que siempre son saludables para el arte, como quedaría demostrado en su siguiente CD, “Nine Objects Of Desire”, editado en 1996.

Quizás lo más raro de “99.9º” siga siendo escuchar cómo en la mezcla de sonido la voz de Vega fue distorsionada para imprimirle ecos metálicos. Ese mismo recurso aparece en el primer track del nuevo disco, "Birthday", ante lo cual uno anticipa que la artista seguirá en la misma línea estilística. Pero “Nine Objects Of Desire” resultó ser mucho más sofisticado y compacto que el anterior, incluyendo la canción más sensual de todo la discografía de Vega. Hablamos de "Caramel", hermosa balada de guiños latinos y suave erotismo, que sería parte de dos soundtracks de películas: The truth about cats and dogs (1996) y Closer (2005). Nunca habíamos escuchado esta clase de melodías en Suzanne, como tampoco el pop perlado de “Headshots”, la ambición jazzística de “Tombstone” o el certero cello de “My Favorite Plum”. Por supuesto, también están los arreglos del sello Froom, que se hacen sentir en “Casual Match”, “Thin Man” y “Lolita”, recordando los climas disonantes de "99.9º". En lo personal, me quedo con la ternura de “World Before Columbus” y el misterio de “Honeymoon Suite”, porque allí Vega recupera la cercanía de los ’80, esas canciones sutiles en las que vuelve a ser esa hermana amiga que nos abriga con su guitarra, mientras reconoce que la vida es muy extraña, sí, pero que bien vale la pena.



Track List:
01. Birth-Day (Love Made Real)
02. Headshots
03. Caramel
04. Stockings
05. Casual Match
06. Thin Man
07. No Cheap Thrill
08. World Before Columbus
09. Lolita
10. Honeymoon Suite
11. Tombstone
12. My Favorite Plum

martes, 25 de mayo de 2010

Keren Ann - La Disparition (2002)

En el año 2000 un octogenario Henri Salvador publicó "Chambre Avec Vue". Este disco significó el retornó a la actividad de una vieja gloria de la música francesa, y, paradójicamente, también fue la carta de presentación de dos jóvenes representantes de la Nouvelle Chanson: Benjamin Biolay y Keren Ann. Benjamin, lo sabemos, se convirtió en una de las grandes figuras de la música pop de este siglo. Obstenta una discografía excepcional que el año pasado se vio consagrada con la edición de "La Superbe", su obra más compleja. Keren Ann Zeidel es mucho menos conocida, a pesar de ser una cantante exquisita. Nació el 10 de marzo de 1974 en Israel y pasó gran parte de su infancia en Holanda. A los once años su familia se trasladó a Francia, país en el que conoció a Biolay. Las colaboraciones entre ambos fueron muy intensas a principios de la década pasada. En el 2000 Benjamin co-escribió y produjo "La Biographie de Luka Philipsen", el debut de Keren. Al poco tiempo el veterano Henri Salvador solicitó la colaboración de la pareja para el referenciado "Chambre Avec Vue", uno de los momentos claves de su carrera. Jardin d’Hiver, tema que Ann ya había interpretado en su disco, se convirtió en un éxito en Francia en la voz de Salvador. "Rose Kennedy" (2001), el maravilloso debut de Biolay también contó con la participación de Keren. Para terminar, en el 2002 se publicó "La Disparition", el (pen)último trabajo conjunto de esta dupla. *

"La Disparition" trata sobre amores atrapados en arenas movedizas, sobre amores que deben ser olvidados y sobre amores inolvidables. Versa sobre pérdidas, desapariciones y la nostalgia que nos provoca el otoño. Su dulzura, sin embargo, nos arropa suavemente. La sobriedad de los arreglos enmascara una obra musicalmente compleja, pletórica de particularidades. Biolay creó un marco de ensueño para acompañar a la delicada voz de Karen Ann: guitarras acústicas, pianos, arpas (“Surannée”) arreglos de cuerda y viento (“Ailleurs”) vocoders (“La Corde Et Les Chaussons”) y suaves grooves de trip hop acompañan baladas que remiten tanto a Suzanne Vega y Joni Mitchell como a la chanson tradicional.
Alguna vez Karen contó que no creía que soñemos en ningún idioma. "Es un mito. Sueño en emociones. A veces sueño en idiomas que ni siquiera conozco, ya ves”. Mientras escuchamos "La Disparition" nuestros sueños son puros, suaves y de color sepia.


Por las venas de Karen Ann corre sangre rusa, judía, holandesa e indonesa. Su destino quizás esté marcado y sea el de no permanecer quieta en ningún lugar. En el año 2003 se mudó a New York. Alternando entre estudios de esa ciudad y Paris grabó “Not Going Anywhere” (2003) –cantado en ingles- “Nolita” (2005) y “Keren Ann” (2007). Por otra parte, Karen formó el dúo Lady & Bird junto al islandés Bardi Johannson (vocalista de Bang Gang). “Lady & Bird” (2003) y “La Ballade Of Lady & Bird” (2009) conforman la excesivamente melancólica discografía de este proyecto paralelo.
Las últimas noticias que tengo dan cuenta de que Keren ha vuelto a Israel, donde preparará un nuevo disco en el que no habrá canciones en hebreo, pese a que habla esa lengua.* Se acaba de editar el soundtrack de "Thelma, Louise et Chantal", la nueva película de Jane Birkin, en donde, Benjamín y Karen vuelven a grabar juntos. Esta vez interpretan un cover de “L’idole des Jeunes” de Johnny Holliday.


Track List:
01. Au Coin Du Monde
02. Le Sable Mouvant

03. Les Rivières De Janvier

04. La Corde Et Les Chaussons
05. Surannée  
06. Ailleurs
07. L'Illusionniste

08. La Tentation
09. Mes Pas Dans La Neige

10. Le Chien D'Avant Garde
11. La Disparition

miércoles, 12 de mayo de 2010

Coralie Clément - Salle Des Pas Perdus (2001)

Escribir una reseña sobre "Salle Des Pas Perdus" es una tarea que no ofrece mayores dificultades. El debut de Coralie Clément es un conjunto de canciones tersas -chansons, algo de samba y bossa- interpretadas por una voz delicada, lo que nos remite tanto a Françoise Hardy como a Astrud Gilberto. No presenta mayores innovaciones formales y tampoco posee ningún elemento que le confiera un carácter singular. Por otra parte, Coralie es poseedora de una belleza típicamente francesa: fría, algo lánguida, pero indudablemente sensual. A partir de esos datos concretos podemos elaborar un post standard, por decirlo de algún modo. Escribir mucho para no decir nada... Un poco más complejo es determinar el porqué de la excelencia de este disco: para esto deberemos recorrer caminos que trascienden lo estrictamente musical.

Cuando escuchamos cantar a Coralie Clément sentimos que -como si viviésemos en un film de Resnais- podemos viajar al pasado para modificarlo, o por lo menos para intentar comprenderlo. Si Coralie logró transformarse en Jane Birkin, Jeanne Moreau y Brigitte Bardot con solo diecinueve años, milagros de ese tipo quizás sean posibles también para nosotros. Benjamin Biolay, un frecuente hacedor de prodigios, escribió y produjo "Salle Des Pas Perdus". El hermano de Coralie utilizó en este álbum todos sus conocimientos sobre la tradición musical francesa, a la que sublimó discretamente. "La Contradiction", "Samba de Mon Coeur Qui Bat" y "Ça Valait la Peine" son los mejores ejemplos que se me ocurren para corroborarlo. La asociación entre estos hermanos tendrá dos nuevos capítulos -“Bye Bye Beauté” (2005) y “Toystore” (2008)- que no resultaron tan inspirados como el que hoy nos ocupa.


"Salle Des Pas Perdus” es un disco exquisito que aporta nuevas melodías para celebrar una vieja ceremonia, mientras resistimos este otoño que se niega a ser.

Track List:
01. Salle des Pas Perdu
02. L'Ombre et la Lumiére
03. Ça Valait la Peine
04. La Contradiction
05. Mer Opale
06. À l'Occasion Tu Souris
07. Samba de Mon Coeur Qui Bat
08. Ces Matins d'Été
09. Dernier Train
10. Lou
11. Jazz et le Gin
12. Bientôt
13. Mes Fenêtres Donnent Sur la Cour

domingo, 18 de abril de 2010

Françoise Hardy - La Question (1971)

Es posible que dentro de un par de años nadie se acuerde de este ni de ningún otro blog con enlaces a páginas de descarga. Probablemente, tampoco de Blogger. Mientras esperamos que el tiempo nos alcance, continuamos con esta labor de conferirle un formato físico a objetos cuya existencia real es subjetiva (¿o será al revés?). Una tarea poco relevante, pero que muchas veces conlleva un pequeño acto de justicia.

Luego de esta pequeña introducción los invito a conocer la historia de Françoise Hardy. Para ello deberemos viajar hasta el colegio de monjas La Bruyère donde comienza su vínculo con la música. En ese exclusivo instituto Françoise pasaba horas cantando sola en su habitación, y gracias a que se graduó con honores en 1959, su padre le regaló su primera guitarra. Para aprender a tocarla tomó clases en el Petit Conservatoire de la Chanson y, a pesar de su carácter introvertido, comenzó a actuar en clubes parisinos mientras visitaba sellos discográficos en busca de una audición. En noviembre de 1961 firmó un contrato con Vogue y en abril de 1962 editó su primer ep: "Tous les Garçons et les Filles". La canción homónima fue un gran éxito y trascendió las fronteras de Francia para batir récords de venta en toda Europa. A los diecinueve años Françoise Hardy se convirtió en la gran figura de la música yé-yé, una etiqueta utilizada para difundir música ligera destinada a los jóvenes. Sin embargo, esta escultural lolita era distinta al resto de sus congéneres: si bien tenía una apariencia física que se circunscribía a los cánones de las chicas yé-yé, Françoise era poseedora de una sensibilidad muy singular y eso la hacía sobresalir en una escena donde reinaba la levedad. A pesar de su timidez, incursionó en otras actividades y pronto se convirtió en un icono estético que protagonizó portadas de revista, desfiles de moda y películas de cine; que brilló en el swinging London y recorrió medio mundo. Hacía fines de los sesenta la fama se había vuelto una carga agotadora para ella. En 1968 abandonó los escenarios y rompió su contrato con Vogue. "Comment Te Dire Adieu" (1968) y "En Anglais" (1969) fueron sus últimos trabajos para el sello. Después de editar cuatro álbumes que no aportaron novedades sustanciales, en 1971 editó "La Question", el disco que marcó un quiebre en su carrera.

Si Wanda Sá fue una garota de Ipanema que lucía -y cantaba- como una chica yé-yé, Françoise Hardy era una chica yé-yé que parecía una cantante de bossa nova. En "La Question" se acentúo esa característica. Para esto fue determinante el aporte de Tuca (Valeniza Zagni Da Silva), una guitarrista que Françoise había conocido en una reunión de amigos y que terminó componiendo casi todas las canciones del álbum. Tuca había editado dos discos de bossa en su Brasil natal antes de exiliarse en Francia, en donde publicó su último álbum, el extraño "Dracula, I love you" (1974) Retornó a su país a mediados de los setenta y abandonó este mundo en 1978. Las letras escritas por Françoise Hardy y F. Gérald se ensamblaron perfectamente a las melodías de Tuca, dando como resultado canciones de la talla de "Viens", "Question" y "Mer", poseedoras de la suavidad de las brisas de otoño por la noche, representación de la melancolía más dulce.

"La Question" es un disco de extraña belleza donde el silencio es tan importante como las palabras. Su desnudez nos revela la verdadera naturaleza de una intérprete que nunca quiso esconder su esencia, pero que no había podido exponerla en todo su esplendor hasta entonces. Treinta y nueve años después de su edición - Blogger mediante- nos ayuda a comprender que siempre es hoy.

Track List:
01. Viens
02. Question
03. Meme Sous la Pluie
04. Chanson d'O
05. Martien
06. Mer
07. Oui Je Dis Adieu
08. Doigts
09. Maison
10. Si Mi Caballero
11. Bati Mon Nid
12. Reve