Física cuántica para los pobres de espíritu

domingo, 25 de julio de 2010

Echo & The Bunnymen - What Are You Going To Do With Your Life? (1999)

Cuando Echo & The Bunnymen se separó en 1988 dejó como legado una discografía inmaculada y, teóricamente, definitiva. Si tenemos en cuenta la suma de desencuentros y errores que signaron los años posteriores a la ruptura, nada hacía pensar que un retorno digno era posible. Sin embargo, esto no fue así… pero mejor comencemos por el principio.

Independientemente de la valoración que pueda hacerse sobre sus méritos artísticos, es imposible negar que la aparición de los Sex Pistols provocó un cataclismo en la música inglesa. De los escombros surgieron decenas de grupos que, con menor o mayor capacidad de recursos, fueron sumándole experimentación, melodías y melancolía a la rabia original del punk. En 1978, poco tiempo después de pelearse con Julian Cope y abandonar The Crucial Three, Ian McCulloch formó Echo & The Bunnymen junto a Will Sergeant (guitarra), Les Pattinson (bajo) y Echo, la maquina de ritmos que ocupó el lugar de cuarto integrante del grupo hasta que en 1980 ingresó Pete de Freitas. La banda contaba con cualidades como para sobresalir rápidamente: la notable voz de McCulloch, la pericia de Sergeant, y una gran lucidez para entender que la oscuridad y el encierro solo tienen sentido cuando se los contrapone a la luz. "Crocodiles" (1980), "Heaven Up Here" (1981) y "Porcupine" (1983) evidencian su evolución constante. Podemos escuchar estos discos como clásicos de la era post-punk y disfrutarlos por su peso específico, pero también debemos pensarlos como borradores de "Ocean Rain", una obra extraordinaria.

"Ocean Rain" (1984) es el soundtrack de una travesía nocturna por aguas turbias. McCulloch, secundado por un Seargent brillante y una orquesta de 53 músicos, rememora tiempos pretéritos mientras descubre que el horizonte es inalcanzable y nuestro destino ya está escrito. "The Killing Moon", probablemente la mejor canción de todos los tiempos, es el momento culminante de este viaje. Al año siguiente Echo & The Bunnymen publicó "Songs to Learn & Sing" (1985) una recopilación de simples que incluyó la inédita "Bring On the Dancing Horses" y los hizo conocidos en todo el mundo. La primera etapa de su carrera se cerró con la edición de un disco homónimo. "Echo & The Bunnymen" (1987) ofreció una colección de canciones de indudable calidad en la que se destacan "Lips Like Sugar" y "The Game". Sin embargo, estuvo lejos de alcanzar su principal objetivo: la consagración en Estados Unidos. Por otra parte, más allá de poseer numerosas virtudes, el disco tampoco se acercó a la majestuosidad de "Ocean Rain". Estos motivos, sumados a las tensiones que había entre Ian y el resto de los músicos desembocaron en la separación del grupo, y es en este punto cuando volvemos al principio del post.

La edición de "Candleland" (1989) -el endeble debut como solista de Ian- la muerte de Pete de Freites y la edición de "Reverberation" (1990) -el psicodélico e insulso disco de unos Echo & The Bunnymen cuya formación estaba integrada por Sargeant, Pattinson y un ignoto vocalista llamado Noel Burke- acabaron con la esperanza que teníamos de que la separación fuera transitoria. "Mysterio" (1992), el segundo disco de Ian McCulloch, solo sumó una nueva decepción a pesar de "Lover, Lover, Lover"... Al año siguiente recibimos una noticia tan inesperada como excitante: McCulloch estaba trabajando en un nuevo disco junto a Johnny Marr, pero la expectativa rápidamente se vio frustrada, ya que al poco tiempo nos enteramos que el registro de esas sesiones se había extraviado. Si bien las grabaciones nunca aparecieron -se trata de uno de los discos perdidos más famosos de la historia del rock- este encuentro sirvió para que Ian recuperara la confianza en si mismo, como confesaría años más tarde. A sabiendas de que necesitaba un colaborador de peso, en 1994 McCulloch hizo las pases con Sergeant y juntos formaron una nueva banda que, por una cuestión de derechos de autor o por pudor, se llamó Electrafixion. "Burned" (1995), el único disco que editaron, presenta dos canciones - quizás tres- del inconcluso proyecto McCulloch-Marr. A pesar de eso, el resultado es decepcionante. Dark, ruidoso y totalmente inconexo con la música que se escuchaba por ese entonces, dejó un gusto amargo a propios y extraños. Después de tantos pasos en falso, nada hacía imaginar que en 1997 Les Pattison iba a unirse a Ian y Will para darle vida a unos renovados Echo & The Bunnymen; mucho menos que el fruto de ese retorno iba a ser un disco de la envergadura de "Evergreen". Lejos del esplendor y la psicodelia de la década pasada, la banda ofreció en su regreso un álbum austero, repleto de melodías redondas, que aborda la tradición pop inglesa desde un nivel superior al del britpop. “Nothing Last Forever” -con coros de Liam Gallagher- y "Empire State Halo" son mis canciones predilectas. El próximo paso de la banda fue más sorprendente todavía.

Una de las particularidades de Echo & The Bunnymen es que en todas sus portadas -excepto en la de su disco homónimo, que consistía en un primer plano de sus rostros- aparecen en medio de paisajes naturales. En "What Are You Going to Do with Your Life?" otra vez vemos un paisaje, un camino inhóspito en el medio del desierto, pero la imagen es desconcertante: solo Ian transita por ese camino. Les Pattison tenía que cuidar a su madre enferma y decidió no participar en la grabación del álbum. Will Sergeant si lo hizo, pero lo vivió como un suplicio. Tiempo más tarde declaró lo siguiente: "Hacer ese disco fue probablemente el peor momento de mi vida entera. Lo odiaba. Estoy en todos los tracks, aquí y allá, pero en general me quedé en la tienda… Fue una experiencia horrible". La portada, entonces, anticipaba el contenido: este es el tercer disco solista de Ian McCulloch, quien de esa manera salda cuentas por la edición de "Reverberation". A diferencia de sus débiles trabajos anteriores, esta vez Ian logra un resultado excelso. Con el acompañamiento de la London Metropolitan Orchestra, graba nueve canciones que tienen mucho más que ver con Burt Bacharach que con su propio pasado. "Ya no tengo miedo de la usura, del envejecimiento, porque sé que puedo encarar el futuro sobre estas nuevas bases. Tampoco tengo la necesidad de autocompadecerme; es como si estas canciones tan directas y personales hubieran tenido un efecto catártico. Olvídense de "The Bends" y de "Nevermind": acá tienen el mejor disco de la década. Al fin de cuentas, era bastante fácil de hacer: bastaba con ser yo mismo y decir la verdad". Las palabras de McCulloch encuentran su respaldo en una serie de canciones pletóricas de elegancia: la simpleza de "What Are You Going to Do With Your Life?", la belleza inconmensurable de "Rust", y la ternura de "Fools Like Us" son frutos de un songwriter maduro, que está atento a todas las miradas pero es fiel a su esencia; que pretende ser Sinatra, Bowie y Leonard Cohen al mismo tiempo y en el intento consigue despojarse de todos los clichés para, finalmente, ser el mismo.

La discografía de Echo & The Bunnymen tuvo su continuación con el psicodélico "Flowers" (2001) en donde Will Sergeant volvió a tener un papel protagónico; "Siberia" (2005) otro gran álbum que retomó elementos de "Evergreen" y "What Are You Going To Do..." para demostrar que la banda tenía una vigencia elogiable; y el rockero "The Fountain" (2009), que a pesar de su sonido poderoso, roza la vulgaridad, convirtiéndose de esa manera en su trabajo menos recomendable. "The Fountain" tiene algunos puntos de contacto con "Slideling" (2003) el tercer -¿o cuarto? disco de Ian McCulloch, que ofrece una serie de canciones correctas, de sonido claro y homogéneo, pero no mucho más que eso.

Track List:
01. What Are You Going to Do With Your Life?
02. Rust
03. Get in the Car
04. Baby Rain
05. History Chimes
06. Lost on You
07. Morning Sun
08. When It All Blows Over
09. Fools Like Us

domingo, 11 de julio de 2010

Shack - Here's Tom With The Weather (2003)

Además de ser uno de mis pasatiempos favoritos, investigar los hypes de la prensa musical inglesa es una actividad que me reporta numerosas utilidades. Leer que Kasabian, Maximo Park, Bloc Party, Kaiser Chiefs, The Courteneers, The Klaxons, These New Puritans o The Horrors son presentados como los nuevos Beatles/Smiths/Stone Roses y luego esperar a que desaparezcan rápidamente -o lo que es peor, a que publiquen un segundo disco espantoso- es un recordatorio permanente de que la mejor música de los últimos años se está gestando lejos del Reino Unido. Además, peer to peer mediante, me ha servido para distinguir lo accesorio de lo importante: comprar el primer simple de Hurts o The Drums antes que nadie ha pasado a ser una jactancia anticuada, y por lo tanto inútil... Si repasamos los hypes más insólitos de los últimos veinte años, hay dos que se destacan particularmente. El primero fue gestado por la extinta Melody Maker a mediados de los noventa y pretendió consagrar al RoMo (Romantic and Modernist). La supuesta resurrección del movimiento New Romantics estaba liderada por grupos como Orlando, Sexus, Dexdexter, Hollywood, Plastic Fantastic y Viva. Con mucho esfuerzo conseguí los simples de todos estos grupos: eran absolutamente inservibles. Como se imaginaran, el invento no funcionó y a las pocas semanas el RoMo pasó al olvido. El segundo hype, si bien fue exagerado, pretendió ser un acto de justicia y tuvo como protagonista a la banda que hoy nos ocupa: Shack.

El ejemplar del 23 de octubre de 1999 del NME tenía un titulo sorprendente: “Este hombre es nuestro songwriter más grande ¿Lo reconoce?” La portada era ocupada por una foto enorme de Michael Head, al que está claro, casi nadie conocía. Lo curioso es que Head no era ningún novato, más bien todo lo contrario: debutó en 1982, con la edición de "(There's Always) Something on My Mind", el simple debut de The Pale Fountains. El primer grupo de este campeón desparejo poseía un repertorio pletórico de canciones pop sencillas y delicadas, pero también hay que decirlo, carecía de la grandeza de, por ejemplo, The Smiths o de sus vecinos Echo and the Bunnymen. El sorprendente "Pacific Street" (1984) y su sucesor, “From Across the Kitchen Table” (1985) -que aportaba mayor volumen en las guitarras y la producción de Ian Broudie (The Lightning Seeds)- tuvieron una tibia recepción y The Pale Fountians se disolvió en 1986. Inmediatamente Michael convocó a su hermano John y juntos formaron Shack. Esta banda debutó en 1988 con "Zilch", un disco que nunca escuché pero que las reseñas coinciden en señalar como prescindible. En 1991, luego de un nuevo cambio de compañía discográfica y de numerosos contratiempos, grabaron “Waterpistol”. La noche en que terminaron de mezclarlo se incendió el estudio y con él, las cintas originales del álbum. Chris Allison, su productor, tenía una copia en DAT, pero esa noche viajó a los Estados Unidos y se la olvidó en el auto que había alquilado. Cuando las cintas aparecieron en la casilla de correo del grupo, después de seis semanas de búsqueda desesperada, el sello que debía editar el disco ya no existía más… Shack se disolvió y los hermanos Head se sumaron a la formación de Love, el mítico grupo de los 60's que giraba por el mundo de la mano de su líder Arthur Lee. El trabajo duró poco, y nada se supo de Shack hasta 1995, cuando una pequeña discográfica alemana editó "Waterpistol". Como siempre, el álbum obtuvo buenas críticas pero sonaba demasiado fuera de tiempo como para llamar la atención de un público que estaba inmerso en las arrogantes tonadas del Brit Pop. En 1997 se produjo un nuevo retorno de los hermanos Head gracias a los oficios de un fan francés, quien financió el álbum de The Strands, la nueva encarnación de Shack. Su título fue “The Magical World of the Strands”, y a pesar de que se trataba del mejor disco que habían concebido los Head hasta ese momento, todo intento de trascendencia se vio frustrado por culpa de la adicción a la heroína que arrastraban Michael y John. Llegó 1999, un contrato con el sello London, el disco "HMS Fable" editado por unos reformados Shack, y la famosa tapa del NME. Pero, como contra el destino nadie la talla, ni el hype ni la calidad de las canciones lograron que el grupo finalmente se hiciera famoso. "HMS Fable" es uno de los grandes álbumes de brit pop editado cuando el brit pop ya era un chiste viejo, y la formula Beatles + Bacharach + The Who no le interesaba ni siquiera a los ingleses, que por entonces se conmovían con las lagrimas de cocodrilo de Thom Yorke o bailaban con un insoportable Moby. Por otra parte, más allá de su indudable calidad, "HMS Fable" tampoco merecía semejante hype. A pesar de ese nuevo fracaso y cuando nadie lo esperaba, Shack regresó por enésima vez en el 2003 con el fantástico “Here's Town with the Weather", un sorprendente álbum de canciones atemporales. "Soldier Man", "Byrds Turn to Stone", "Carousel" y "Chinatown" podrían haber sido escritas por Arthur Lee, Roger McGuinn, David Crosby o el Ian McCulloch de "Evergreen". Michael canta con una tranquilidad inédita, como si por fin hubiera asumido su destino y se conformara con ser solo un modesto trovador; confirmando, casi sin querer, que las valoraciones que se habían hecho en torno a su genio compositivo no estaban tan erradas después de todo.

El último trabajo de Shack se llama "On the Corner of Miles and Gil" (2006) y fue editado en Sour Mash Records, el sello de Noel Gallagher. "On the Corner of Miles and Gil" condensa la energía de "HMS Fable" con la armonía de “Here's Tom's with the Weather", redondeando un disco muy recomendable.

Track List:
01. As Long as I've Got You
02. Soldier Man
03. Byrds Turn to Stone
04. The Girl with the Long Brown Hair
05. On the Terrace
06. Miles Apart
07. Meant To Be
08. Carousel
09. On the Streets Tonight
10. Chinatown
11. Kilburn High Road
12. Happy Ever After

domingo, 4 de julio de 2010

Lloyd Cole - Love Story (1995)

Internet, este mundo ancho y ajeno, me ha permitido conocer gente realmente encantadora. Una de ellas es Paola Simeoni, quien nos relata la historia de Lloyd Cole y su "Love Story".
Hace unos días recibí una invitación para escribir sobre Lloyd Cole y, más precisamente, sobre su disco "Love Story". En estos momentos, aceptado el amable convite, me encuentro frente a mi pc y me doy cuenta de que me metí en un lío. Es que podría tirar unos cuantos datos biográficos (de hecho lo voy a hacer), decir que Cole nació hace casi 50 años en Inglaterra y que después se mudó a Escocia para estudiar y que, en lugar de agarrar los libros, armó una banda de rock, Lloyd Cole and the Commotions. Podría decirles que, como los mejores rockers ochentosos, Lloyd usaba jopo y se vestía de negro, pero no era sólo un moderno ejemplar, también tenía buen gusto para escribir buenas canciones. En esa época muchos hermanaron a su banda con The Smiths y esa filiación, creo, no era arbitraria. Cierta tristeza existencial (que se mantuvo después durante toda su carrera) y una voz personal e inconfundible (que tampoco se desgastó con el pasar de los años) lo enrolaban sin duda en un posible club en el que Morrissey sería insigne y autoproclamado presidente. Alguna parte de la crítica los acusó de tilingos, de pecar de exceso de citas a escritores y personajes cools, pero lo cierto que los tres discos de la banda ("Rattlesnakes", "Easy Pieces" y "Mainstream"), más o menos snobs, dejaron canciones que aún ahora, pasadas las décadas se sostienen como si recién hubieran sido escritas. Por favor chequeen "2CV", "Are You Ready To Be Heartbroken?", "Lost Weekend", "Jennifer She Said", entre otras) También podría hacer caso a lo peticionado y elaborar un análisis pormenorizado de "Love Story". Pero alcanza con decir que en los 90 Lloyd Cole se fue a los Estados Unidos donde intentó construir una carrera solista. Si revisamos sus declaraciones, él mismo reconoce que anduvo a tontas y alocas tratando encontrar el tono que le permitiera conquistar la gloria en el nuevo continente, pero como no lo logró (su música está condenada -o predestinada- a ser para unos pocos), se decidió a ser él mismo y en 1995 editó (en pleno furor grunge, ja!) el mentado "Love Story". Evidentemente, lo suyo son las canciones pop de amor y, sobre todo, de desamor. Las letras de "Love Story" describen al amor como una fatalidad, como algo que sabemos que nos va a doler, pero con el que insistimos meternos una y otra vez. Cole, en su primer disco ya nos preguntaba si estábamos listos para que nos rompan el corazón y acá, en "Love Story", nos cuenta las muchas causas posibles por las que te puede quedar el corazón con agujeritos. También podría contarles que Cole todavía anda de gira por el mundo, sólo con su guitarra y con los cds que él mismo vende a la salida de sus recitales. Evidentemente, lo suyo no es la música para las masas, pero sí una perseverancia malhumorada de la que hace militancia. Además, acaba de anunciar en su blog que va a sacar un nuevo disco, mitad financiado por una discográfica alemana y mitad solventado por sus fans que compraron en pre-venta una edición de lujo de un álbum que ni siquiera se empezó a grabar. Pero pasa que, escribí todo eso, se está acabando el post, y pienso que todavía no pude expresar bien por qué es bueno Lloyd Cole, por qué vale la pena visitar sus discos antiguos y actuales. Y ahora, cuando me queda poco para terminar, intento una respuesta: y es porque, pienso, le encontró el secreto a ese género tan peligroso que es la música pop. Porque dio con la formula para lograr aquello que las canciones pop hacen: tratar con música amable, espíritu liviano y las palabras justas los temas más profundos e importantes. Y los que necesitamos de esta música ligera para banda de sonido de nuestras vidas también necesitamos a espíritus sensibles como Lloyd Cole, para que nos acompañen y expresen lo que nosotros no sabemos o no podemos explicar, como le pasa a este post fallido.

Paola Simeoni


Pueden disfrutar de la pluma de Paola en los siguientes sitios: De Filias y Fobias y ¡Esto es un bingo!

Track List:

01. Trigger Happy
02. Sentimental Fool
03. I Didn't Know That You Cared
04. Love Ruins Everything

05. Baby Listen
06. Be There
07. Unhappy Song

08. Like Lovers Do
09. Happy For You

10. Traffic

11. Let's Get Lost
12. For Crying Out Loud

jueves, 17 de junio de 2010

Crowded House - Together Alone (1993)

Nunca me interesó la obra de Friedrich Nietzsche. Un filósofo fatuo, cuyas caóticas ideas son continuamente manipuladas por personajes antagónicos, lo que demuestra sus enormes contradicciones. A pesar de eso, le agradezco el haber concebido una máxima que sintetiza mi vida: “Lo que no te mata te fortalece”.

Desde que tengo memoria me gusta la música, pero recién pude comprar mi primer reproductor de casettes -un walkman, para ser exactos- a los doce años. El primer grabador con radio FM lo conseguí dos años después -muchas gracias Miguel-. Durante mi infancia sufrí muchas dificultades para poder escuchar los discos que me interesaban, pero a la larga terminaron beneficiándome, ya que me permitieron adquirir un background infrecuente para un niño. La pequeña radio que había en casa me ayudo a valorar el tango, la música melódica y a The Beatles. Veinticinco años más tarde, aún recuerdo la ansiedad con la que esperaba el programa de media hora que una emisora local le dedicaba exclusivamente a los Fab Four todos los domingos a la mañana. Eso no es todo, esos años de carencias también me sirvieron para desarrollar una extraña capacidad: la de imaginarme la música a través de las reseñas que leía en las viejas revistas Pelo, Rock & Pop y Cantarock. En el caso de Crowded House, esta singularidad me provocó una desilusión.

Si bien "Don't Dream It's Over", el hit de "Crowded House" (1986) es un himno, el resto del disco -que conocí un par de años más tarde- está muy lejos de presentarnos a "los nuevos Beatles", como eran promocionados por la prensa. Pude escuchar el segundo disco de la banda, "Temple Of Low Men"(1988), al poco tiempo de su edición. Este álbum llegó en un momento en donde los peinados con gel, el rimel y los sintetizadores habían pasado de moda, por lo tanto el periodismo ya no necesitaba recurrir a comparaciones odiosas para describir a un grupo de pop melódico y guitarrero. "Into Temptation" es una de las canciones más hermosas de todos los tiempos, y "Better Be Home Soon" un hit inolvidable. No obstante, "Temple Of Low Men" no alcanzó la grandeza prometida. Cuando se editó "Woodface" (1991) yo ya estaba en otra cosa y me lo salteé. Mis primeros sueldos me sirvieron para comenzar a armar las discografías completas -en CD, por supuesto- de mis músicos favoritos, al tiempo que estaba atento a las novedades con las que nos sorprendía la década. Compré "Together Alone" (1993) ni bien salió, pero tampoco le presté mucha atención. Todo cambió cuando se editó "Recurring Dream" (1996). Teóricamente, este es el disco ideal para escuchar a Crowded House: un grandes éxitos -que los tenían y de sobra- que eludía las canciones de relleno. Si bien esto es cierto, la perfección de sus hits me convenció de que debía buscar "Woodface" -que incluye las dos mejores canciones de la banda "Fall At Your Feet" y "Four Seasons In One Day"- y sobretodo, de que debía retomar la escucha de "Together Alone".

"Together Alone" planteó varias novedades con respecto a los trabajos anteriores de la banda. La más notoria fue que obviaron a su productor histórico, Mitchell Froom, y le cedieron esa labor a Youth, bajista de Killing Joke y productor artístico de músicos tan diversos como Verve, James, The Orb y Dido. Además, hace un par de años fue el coequiper de Paul McCartney en su proyecto The Fireman. "Together Alone" presentó al multiinstrumentista Mark Hart (Supertramp) como miembro fijo de la banda y fue grabado en una casa alquilada ubicada en una remota playa de Nueva Zelanda, el país natal de Neil Finn. Esos detalles definieron un trabajo sorprendente, repleto de particularidades -solos de acordeón, glam rock y coros maoríes- y contrastes que enriquecen sus características melodías "beatles". La belleza inaudita de “Private Universe” convive con el glam de "Locked Out", mientras que la ortodoxia de "Distant Sun" y "Nails in My Feet" se codea con el exotismo de "Kare Kare" y “Together Alone”. La conjunción de estilos determina un álbum fascinante.

Crowded House se disolvió oficialmente tres años más tarde y, luego de varios discos de Neil Finn como solista o en colaboración con su hermano Tim –líder de Split Enz y pieza clave en “Woodface” su única colaboración con los Crowdies- regresó en el 2007 con el regular “Time On Earth”. La banda acaba de editar “The Intriguer”, un disco que todavía no escucho, pero que, presiento, confirma la fina estampa de un grupo que nunca logró convertirse en los nuevos Beatles, pero en el intento nos regaló algunas de las melodías más hermosas de las que tengamos memoria.

Track List:
01. Kare Kare
02. In My Command
03. Nails In My Feet
04. Black And White Boy
05. Fingers Of Love
06. Pineapple Head
07. Locked Out
08. Private Universe
09. Walking On The Spot
10. Distant Sun
11. Catherine Wheels
12. Skin Feeling
13. Together Alone

sábado, 5 de junio de 2010

Suzanne Vega – Nine Objects Of Desire (1996)

El transcurrir de la década del noventa fue bastante inusual en el ámbito de la música pop. El estado de las cosas cambió drásticamente –los cánones establecidos se esfumaron cuando Nirvana destronó del primer puesto de los rankings a Michael Jackson en 1991- pero, a diferencia de lo que había sido una constante hasta entonces, buena parte de los músicos que habían brillado durante el decenio anterior prolongaron su vigencia artística. Básicamente porque el nuevo escenario también benefició a los viejos actores, quienes sintieron la liberación de muchos de los corsés -implícitos o explícitos- que contenían su creatividad. Dicho de otra manera, la música se fue para el lado de los tomates y quienes tenían algo que decir contaron con estructuras más flexibles para hacerlo. Para ilustrar esta situación elegí a "Nine Objects Of Desire" (1996), el álbum más ambicioso de una cantante paradigmática de los ochenta: Suzanne Vega. Carolina Giudici, autora del exquisito blog Morir en Venecia, nos cuenta su historia en el texto que engalana este post.

Hay algo muy maternal en Suzanne Vega. Tal vez sea su voz, ese timbre discreto e inconfundible, lo que siempre me llevó a pensarla como una mujer que canta bajito para arrullarnos junto al fuego, para arroparnos y prepararnos para la locura del mundo, sin negarla jamás. Incluso en los ’80, cuando por su juventud era difícil verla como una madre, sin dudas ella era esa hermana mayor que todos queríamos tener, la hermana que por la noche toma su guitarra e improvisa una poesía para hacernos sentir mejor.

Lo suyo es el folk susurrado, intimista, riguroso, acuñado en los barrios menos glamorosos de Manhattan. Vega no es de las que se dedican a desmenuzar frustraciones amorosas. Sus letras más memorables son las que narran historias, que pueden ir desde una leyenda medieval como "The Queen and the Soldier" de su álbum debut (1985), hasta los grises relatos de lo cotidiano, como el ya clásico “Luka”, que convirtió a su segundo disco, "Solitude Standing" (1987), en el más exitoso de su carrera (y que también incluía el tema a capella "Tom’s Dinner"). En su tercer álbum, “Days Of Open Hand” (1990), un trabajo complejo aunque subestimado en su momento, la autora sumó coloraciones pop sin abandonar la trama acústica y minimalista que define su estilo. El desconcierto llegó dos años después, cuando editó el álbum titulado “99.9º” junto al productor Mitchell Froom (futuro marido de Vega). Aún hoy cuesta reconocer que un tema electrónico y distante como "Blood Makes Noise" le pertenezca. “99.9º” es un disco un tanto anárquico, salpicado por sonidos de sintetizadores y cuerdas destempladas que conviven con las composiciones serenas y melancólicas de la Vega tradicional. Es evidente que la californiana necesitaba experimentar, desperezarse, ampliar su paleta de acordes, ejercicios que siempre son saludables para el arte, como quedaría demostrado en su siguiente CD, “Nine Objects Of Desire”, editado en 1996.

Quizás lo más raro de “99.9º” siga siendo escuchar cómo en la mezcla de sonido la voz de Vega fue distorsionada para imprimirle ecos metálicos. Ese mismo recurso aparece en el primer track del nuevo disco, "Birthday", ante lo cual uno anticipa que la artista seguirá en la misma línea estilística. Pero “Nine Objects Of Desire” resultó ser mucho más sofisticado y compacto que el anterior, incluyendo la canción más sensual de todo la discografía de Vega. Hablamos de "Caramel", hermosa balada de guiños latinos y suave erotismo, que sería parte de dos soundtracks de películas: The truth about cats and dogs (1996) y Closer (2005). Nunca habíamos escuchado esta clase de melodías en Suzanne, como tampoco el pop perlado de “Headshots”, la ambición jazzística de “Tombstone” o el certero cello de “My Favorite Plum”. Por supuesto, también están los arreglos del sello Froom, que se hacen sentir en “Casual Match”, “Thin Man” y “Lolita”, recordando los climas disonantes de "99.9º". En lo personal, me quedo con la ternura de “World Before Columbus” y el misterio de “Honeymoon Suite”, porque allí Vega recupera la cercanía de los ’80, esas canciones sutiles en las que vuelve a ser esa hermana amiga que nos abriga con su guitarra, mientras reconoce que la vida es muy extraña, sí, pero que bien vale la pena.



Track List:
01. Birth-Day (Love Made Real)
02. Headshots
03. Caramel
04. Stockings
05. Casual Match
06. Thin Man
07. No Cheap Thrill
08. World Before Columbus
09. Lolita
10. Honeymoon Suite
11. Tombstone
12. My Favorite Plum

martes, 25 de mayo de 2010

Keren Ann - La Disparition (2002)

En el año 2000 un octogenario Henri Salvador publicó "Chambre Avec Vue". Este disco significó el retornó a la actividad de una vieja gloria de la música francesa, y, paradójicamente, también fue la carta de presentación de dos jóvenes representantes de la Nouvelle Chanson: Benjamin Biolay y Keren Ann. Benjamin, lo sabemos, se convirtió en una de las grandes figuras de la música pop de este siglo. Obstenta una discografía excepcional que el año pasado se vio consagrada con la edición de "La Superbe", su obra más compleja. Keren Ann Zeidel es mucho menos conocida, a pesar de ser una cantante exquisita. Nació el 10 de marzo de 1974 en Israel y pasó gran parte de su infancia en Holanda. A los once años su familia se trasladó a Francia, país en el que conoció a Biolay. Las colaboraciones entre ambos fueron muy intensas a principios de la década pasada. En el 2000 Benjamin co-escribió y produjo "La Biographie de Luka Philipsen", el debut de Keren. Al poco tiempo el veterano Henri Salvador solicitó la colaboración de la pareja para el referenciado "Chambre Avec Vue", uno de los momentos claves de su carrera. Jardin d’Hiver, tema que Ann ya había interpretado en su disco, se convirtió en un éxito en Francia en la voz de Salvador. "Rose Kennedy" (2001), el maravilloso debut de Biolay también contó con la participación de Keren. Para terminar, en el 2002 se publicó "La Disparition", el (pen)último trabajo conjunto de esta dupla. *

"La Disparition" trata sobre amores atrapados en arenas movedizas, sobre amores que deben ser olvidados y sobre amores inolvidables. Versa sobre pérdidas, desapariciones y la nostalgia que nos provoca el otoño. Su dulzura, sin embargo, nos arropa suavemente. La sobriedad de los arreglos enmascara una obra musicalmente compleja, pletórica de particularidades. Biolay creó un marco de ensueño para acompañar a la delicada voz de Karen Ann: guitarras acústicas, pianos, arpas (“Surannée”) arreglos de cuerda y viento (“Ailleurs”) vocoders (“La Corde Et Les Chaussons”) y suaves grooves de trip hop acompañan baladas que remiten tanto a Suzanne Vega y Joni Mitchell como a la chanson tradicional.
Alguna vez Karen contó que no creía que soñemos en ningún idioma. "Es un mito. Sueño en emociones. A veces sueño en idiomas que ni siquiera conozco, ya ves”. Mientras escuchamos "La Disparition" nuestros sueños son puros, suaves y de color sepia.


Por las venas de Karen Ann corre sangre rusa, judía, holandesa e indonesa. Su destino quizás esté marcado y sea el de no permanecer quieta en ningún lugar. En el año 2003 se mudó a New York. Alternando entre estudios de esa ciudad y Paris grabó “Not Going Anywhere” (2003) –cantado en ingles- “Nolita” (2005) y “Keren Ann” (2007). Por otra parte, Karen formó el dúo Lady & Bird junto al islandés Bardi Johannson (vocalista de Bang Gang). “Lady & Bird” (2003) y “La Ballade Of Lady & Bird” (2009) conforman la excesivamente melancólica discografía de este proyecto paralelo.
Las últimas noticias que tengo dan cuenta de que Keren ha vuelto a Israel, donde preparará un nuevo disco en el que no habrá canciones en hebreo, pese a que habla esa lengua.* Se acaba de editar el soundtrack de "Thelma, Louise et Chantal", la nueva película de Jane Birkin, en donde, Benjamín y Karen vuelven a grabar juntos. Esta vez interpretan un cover de “L’idole des Jeunes” de Johnny Holliday.


Track List:
01. Au Coin Du Monde
02. Le Sable Mouvant

03. Les Rivières De Janvier

04. La Corde Et Les Chaussons
05. Surannée  
06. Ailleurs
07. L'Illusionniste

08. La Tentation
09. Mes Pas Dans La Neige

10. Le Chien D'Avant Garde
11. La Disparition

miércoles, 12 de mayo de 2010

Coralie Clément - Salle Des Pas Perdus (2001)

Escribir una reseña sobre "Salle Des Pas Perdus" es una tarea que no ofrece mayores dificultades. El debut de Coralie Clément es un conjunto de canciones tersas -chansons, algo de samba y bossa- interpretadas por una voz delicada, lo que nos remite tanto a Françoise Hardy como a Astrud Gilberto. No presenta mayores innovaciones formales y tampoco posee ningún elemento que le confiera un carácter singular. Por otra parte, Coralie es poseedora de una belleza típicamente francesa: fría, algo lánguida, pero indudablemente sensual. A partir de esos datos concretos podemos elaborar un post standard, por decirlo de algún modo. Escribir mucho para no decir nada... Un poco más complejo es determinar el porqué de la excelencia de este disco: para esto deberemos recorrer caminos que trascienden lo estrictamente musical.

Cuando escuchamos cantar a Coralie Clément sentimos que -como si viviésemos en un film de Resnais- podemos viajar al pasado para modificarlo, o por lo menos para intentar comprenderlo. Si Coralie logró transformarse en Jane Birkin, Jeanne Moreau y Brigitte Bardot con solo diecinueve años, milagros de ese tipo quizás sean posibles también para nosotros. Benjamin Biolay, un frecuente hacedor de prodigios, escribió y produjo "Salle Des Pas Perdus". El hermano de Coralie utilizó en este álbum todos sus conocimientos sobre la tradición musical francesa, a la que sublimó discretamente. "La Contradiction", "Samba de Mon Coeur Qui Bat" y "Ça Valait la Peine" son los mejores ejemplos que se me ocurren para corroborarlo. La asociación entre estos hermanos tendrá dos nuevos capítulos -“Bye Bye Beauté” (2005) y “Toystore” (2008)- que no resultaron tan inspirados como el que hoy nos ocupa.


"Salle Des Pas Perdus” es un disco exquisito que aporta nuevas melodías para celebrar una vieja ceremonia, mientras resistimos este otoño que se niega a ser.

Track List:
01. Salle des Pas Perdu
02. L'Ombre et la Lumiére
03. Ça Valait la Peine
04. La Contradiction
05. Mer Opale
06. À l'Occasion Tu Souris
07. Samba de Mon Coeur Qui Bat
08. Ces Matins d'Été
09. Dernier Train
10. Lou
11. Jazz et le Gin
12. Bientôt
13. Mes Fenêtres Donnent Sur la Cour

domingo, 18 de abril de 2010

Françoise Hardy - La Question (1971)

Es posible que dentro de un par de años nadie se acuerde de este ni de ningún otro blog con enlaces a páginas de descarga. Probablemente, tampoco de Blogger. Mientras esperamos que el tiempo nos alcance, continuamos con esta labor de conferirle un formato físico a objetos cuya existencia real es subjetiva (¿o será al revés?). Una tarea poco relevante, pero que muchas veces conlleva un pequeño acto de justicia.

Luego de esta pequeña introducción los invito a conocer la historia de Françoise Hardy. Para ello deberemos viajar hasta el colegio de monjas La Bruyère donde comienza su vínculo con la música. En ese exclusivo instituto Françoise pasaba horas cantando sola en su habitación, y gracias a que se graduó con honores en 1959, su padre le regaló su primera guitarra. Para aprender a tocarla tomó clases en el Petit Conservatoire de la Chanson y, a pesar de su carácter introvertido, comenzó a actuar en clubes parisinos mientras visitaba sellos discográficos en busca de una audición. En noviembre de 1961 firmó un contrato con Vogue y en abril de 1962 editó su primer ep: "Tous les Garçons et les Filles". La canción homónima fue un gran éxito y trascendió las fronteras de Francia para batir récords de venta en toda Europa. A los diecinueve años Françoise Hardy se convirtió en la gran figura de la música yé-yé, una etiqueta utilizada para difundir música ligera destinada a los jóvenes. Sin embargo, esta escultural lolita era distinta al resto de sus congéneres: si bien tenía una apariencia física que se circunscribía a los cánones de las chicas yé-yé, Françoise era poseedora de una sensibilidad muy singular y eso la hacía sobresalir en una escena donde reinaba la levedad. A pesar de su timidez, incursionó en otras actividades y pronto se convirtió en un icono estético que protagonizó portadas de revista, desfiles de moda y películas de cine; que brilló en el swinging London y recorrió medio mundo. Hacía fines de los sesenta la fama se había vuelto una carga agotadora para ella. En 1968 abandonó los escenarios y rompió su contrato con Vogue. "Comment Te Dire Adieu" (1968) y "En Anglais" (1969) fueron sus últimos trabajos para el sello. Después de editar cuatro álbumes que no aportaron novedades sustanciales, en 1971 editó "La Question", el disco que marcó un quiebre en su carrera.

Si Wanda Sá fue una garota de Ipanema que lucía -y cantaba- como una chica yé-yé, Françoise Hardy era una chica yé-yé que parecía una cantante de bossa nova. En "La Question" se acentúo esa característica. Para esto fue determinante el aporte de Tuca (Valeniza Zagni Da Silva), una guitarrista que Françoise había conocido en una reunión de amigos y que terminó componiendo casi todas las canciones del álbum. Tuca había editado dos discos de bossa en su Brasil natal antes de exiliarse en Francia, en donde publicó su último álbum, el extraño "Dracula, I love you" (1974) Retornó a su país a mediados de los setenta y abandonó este mundo en 1978. Las letras escritas por Françoise Hardy y F. Gérald se ensamblaron perfectamente a las melodías de Tuca, dando como resultado canciones de la talla de "Viens", "Question" y "Mer", poseedoras de la suavidad de las brisas de otoño por la noche, representación de la melancolía más dulce.

"La Question" es un disco de extraña belleza donde el silencio es tan importante como las palabras. Su desnudez nos revela la verdadera naturaleza de una intérprete que nunca quiso esconder su esencia, pero que no había podido exponerla en todo su esplendor hasta entonces. Treinta y nueve años después de su edición - Blogger mediante- nos ayuda a comprender que siempre es hoy.

Track List:
01. Viens
02. Question
03. Meme Sous la Pluie
04. Chanson d'O
05. Martien
06. Mer
07. Oui Je Dis Adieu
08. Doigts
09. Maison
10. Si Mi Caballero
11. Bati Mon Nid
12. Reve

martes, 30 de marzo de 2010

Wanda Sá - Vagamente (1964)

Ruy Castro, uno de los más lúcidos cronistas de la bossa nova, escribió la siguiente sentencia en su libro Chega De Saudade - A História e as Histórias da Bossa-Nova: "Charlton Heston descendió del monte Sinaí con los diez mandamientos debajo del brazo; fue más o menos la sensación de los que escucharon por primera vez "Chega De Saudade" por João Gilberto. Ningún tema brasilero volvería a despertar en tantos jóvenes la voluntad de cantar y aprender a tocar la guitarra". Uno de esos jóvenes fue Roberto Menescal, quien pronto se convirtió en protagonista de la nueva movida. Junto a Carlos Lyra, Luís Eça, los hermanos Castro Neves, Chico Feitosa y el periodista Ronaldo Bóscoli -uno de los letristas mas importantes de la bossa nova, además de haber sido quien bautizó al movimiento- formó parte de las míticas reuniones que se realizaban en la casa de la cantante Nara Leão, en la avenida Atlántica. Al mismo tiempo Menescal -junto a Carlos Lyra- creó una academia de guitarra en su departamento de Copacabana. Wanda Maria Ferreira de Sá fue alumna de esa escuela desde que tenía trece años. A los diecinueve, y luego de participar en varios shows de televisión, publicó su álbum debut.

"Vagamente" (1964) es un disco maravilloso. Wanda Sá, una garota de Ipanema que lucía como una chica yé-yé, aportó su voz sugerente y una presencia atractiva para concretarlo. Si bien su estilo estaba claramente influenciado por Astrud Gilberto, tenía el suficiente encanto como para no verse perjudicada en la comparación y afrontar con gracia un repertorio excepcional. Como no podía ser de otra manera, Roberto Menescal fue el productor artístico y se encargó de convocar a un sinnúmero de colaboradores destacados, entre ellos Sergio Mendes (piano), Paul Desmond (saxo alto) y un jovencisimo Eumir Deodato (organo y arreglos). Creed Taylor, productor de "Getz/Gilberto" y principal impulsor de la bossa nova en Estados Unidos también figura en los créditos. Las canciones del disco fueron compuestas por el propio Menescal, Vinicius de Moraes, Edu Lobo, Marcos Valle, y Antonio Carlos Jobim, y van desde las poco conocidas "Só Me Fez Bem" (Edu Lobo & Vinicius de Moraes) y "E Vem O Sol" (Marcos Valle) hasta futuros clásicos como "Vivo Sonhando" (Jobim) y una despojada versión de "Inútil Paisagem"(Jobim & De Oliveria) cuya historia es muy particular. El día estipulado para grabarla Menescal pasó a buscar a Sérgio Barroso (bajo), al técnico del estudio y a Wanda. Llegaron al estudio y ante la ausencia de la orquesta y del resto de los músicos decidieron grabar un demo con la idea de completarlo más adelante. Poco tiempo después de salir entendieron porque la orquesta había faltado a la cita y las calles lucían extrañamente vacías: ese día -31 de Marzo de 1964- se estaba desarrollando el golpe de estado que derrocó al presidente João Goulart y se mantuvo en el poder hasta 1985. La versión de "Inútil Paisagem" nunca se retocó y ni falta que hizo, ya que es exquisita.

La carrera de esta muchacha continuó con una destacada perfomance como vocalista en el exitoso "Brasil'65" de Sérgio Mendes; un segundo álbum como solista, el recomendable "Softly" (1965); una participación en el "From The Hot Afternoon" (1969) de Paul Desmond e infinidad de giras por Estados Unidos y Brasil. En 1969 se casó con Edú Lobo y se retiró de la vida pública. Retornó a la actividad artística en 1982, nuevamente de la mano de Roberto Menescal.

Track List
01. Adriana
02. E Vem O Sol
03. Encontro
04. Só Me Fez Bem
05. Mar Azul
06. Também Quem Mandou
07. Tristeza de Nós Dois
08. Vivo Sonhando
09. Sem Mais Adeus
10. Inútil Paisagem
11. Tristeza de Amar
12. Vagamente
Bonus
13. So Nice (Samba de Verão)
14. Quiet Nights of Quiet Stars (Corcovado)
15. To Say Goodbye (Pra Dizer Adeus)

martes, 16 de marzo de 2010

Elis Regina - Elis Especial (1968)

Tal vez Elis Regina haya sido la antítesis de Astrud Gilberto. Su vida artística no estuvo signada por el azar y tampoco contó con encantos especialmente destacables a la hora de sustentar su popularidad. Elis solo tuvo un talento inmenso -don y látigo al mismo tiempo- que la encumbró como la cantante más importante de Brasil. "Elis Especial" (1968) es uno sus discos más representativos y Lorenzo Orriols de la web Jazz No End tuvo la gentileza de reseñarlo especialmente para este blog.

Era una artista de raza, poseedora de una voz de personalidad y carácter únicos que cautivó a varias generaciones de incondicionales seguidores. Fue uno de esos personajes carismáticos que parecen emanar como un apéndice del pueblo al que pertenecen en propiedad y al que están inseparablemente unidos por una conexión emocional empática. Se llamaba Elis Regina y en 1968 a sus 23 años, no era ya ninguna desconocida en su país. Su programa televisivo semanal O Fino da Bossa, la había convertido en un personaje popular y le había dado la oportunidad de alternar con toda una generación de nuevos talentos musicales que proliferaban en esa convulsa época, rebeldes, críticos y socialmente comprometidos, que conectaron de inmediato con una inquieta juventud que hastiada de la omnipresente bossa nova, miraba con desapego y desden sus canciones de amor, sol y mar.

Ahora en 1968, despegaba de verdad la carrera de Elis. Elis Especial es el tercero de los grandes álbumes que registró para Philips. Los mejores de su carrera. Y es toda una declaración de principios, la viva imagen del mestizaje musical del que surge su arte y también una instantánea del nacimiento de la MPB. En ese crisol encontramos algo de la entonces decadente bossa nova representada por el tema "Carta ao Mar de Menescal y Boscoli", una de esas canciones antiguas que ella tanto amaba: "Da Cor do Pecado de Bororó", una buena porción de modernidad con temas de los entonces jovencísimos Chico Buarque, Edu Lobo y Gilberto Gil, del que interpreta el exitoso "Viramundo". También está ese tema eterno de Caymmi, "De Onde Vens", un poco de samba y por supuesto música de Tom Jobim, el Maestro Soberano, elemento seminal de buena parte de la música popular brasileña desde hace más de medio siglo. Pero si el repertorio de Elis Especial es importante, no podemos olvidar lo esencial: la voz. Su timbre es cálido y expresivo, pasional y arrebatador. No es ya el etéreo susurro de las cantantes de la bossa nova. Esa brisa soplando sobre la arena de las playas de Copacabana. Es algo mucho más terrenal y tangible. Es una fuerza indómita que igual te enfrenta con singular crudeza al sufrimiento y dolor de la vida real, que te hace tocar el cielo con los dedos.

Elis Especial es la receta perfecta que consagró el éxito de Elis Regina más allá de toda expectativa, más allá de su país y de su propia época. Aún hoy su nombre se escribe en letras capitulares junto al de otros grandes genios de la música brasileña como Jobim, Caymmi, Vinicius, Gilberto o Buarque en la galería de los mitos, de los artistas de leyenda.

Lorenzo Orriols

Track List:
01. Samba do Perdão
02. Tributo a Tom Jobim: Vou Te Contar - Fotografia - Outra Vez - Vou Te Contar
03. De Onde Vens
04. Bom Tempo
05. Da Cor do Pecado
06. Corrida de Jangada
07. Carta ao Mar
08. Vira-mundo
09. Upa Neguinho
10. Tributo à Mangueira: Mangueira - Fala Mangueira

domingo, 28 de febrero de 2010

Astrud Gilberto - Astrud Gilberto with Turrentine (1971)

Tengo una curiosidad enorme por descifrar los mecanismos de la atracción. Entre otras cosas, me intriga saber porque siento una descarga de 220 volts cuando veo pasar a la morocha que vive a la vuelta de la esquina, a pesar de que me gustan las mujeres altas, rubias y caucásicas... Algo por el estilo me sucede con las cantantes: me atraen las dueñas de voces potentes, perfectamente afinadas como Ella Fitzgerald, y soy muy exigente al respecto. Sin embargo de vez en cuando aparece una vocalista como Astrud Gilberto, que, a pesar de tener una voz terrenal, posee tal magnetismo que me transporta al paraíso.

La discografía de Astrud Gilberto -hagamos un paréntesis sobre su participación en el clásico "Getz/Gilberto", cuya relevancia es enorme- en Verve Records es tan encantadora como insustancial, pero a partir de "Astrud Gilberto with Turrentine" (1971), sus álbumes adquieren un carácter singular. En su debut para CTI Records, el sello de Creed Taylor -productor de este disco- Astrud tuvo a su disposición una selección de músicos notables: Ron Carter (bajo), Airto Moreira (batería) y Toots Thielemans (armónica) son algunos de ellos. Obviamente, la participación de Stanley Turrentine (saxo) es protagónica; sin embargo,
la figura clave del álbum es
el genial Eumir Deodato (piano, arreglos). El resultado final es de una distinción difícil de igualar. Todo está dispusto -me olvidaba: el repertorio incluye canciones de Burt Bacharach/Hal David, Jorge Ben, Edu Lobo y Milton Nascimento- de forma impecable para que Astrud pretenda convencernos de que el paraíso queda a la vuelta de la esquina. Y lo mejor de todo es que lo consigue...

Track List:
01. Wanting Things
02. Mulher Rendeira (Brazilian Tapestry)
03. To a Flame
04. Solo El Fin (For All We Know)
05. Zazueira
06. Ponteio
07. Traveling Light
08. Vera Cruz
09. História de Amor (Love Story)
10. Where There's a Heartache (There Must Be a Heart)
Bonus
11. Just Be You
12. The Puppy Song
13. Polytechnical High

jueves, 18 de febrero de 2010

V. A. - Sounds From The Verve Hi-Fi (2001)

En el año 2001 el sello Verve Records convocó a Thievery Corporation para que realice una recopilación con sus canciones preferidas. El ofrecimiento no fue casual, recordemos que Thievery Corporation venía de editar "The Mirror Conspiracy"" su obra maestra, la cuál contiene innumerables citas -explícitas e implícitas- a la música de Verve. Jazz latino, lounge, bossa y samba son los géneros que el dúo incluye en "Sounds From The Verve Hi-Fi", un disco de canciones semidesconocidas que poco tiene que ver con las colecciones de clásicos que Verve editaría a partir del 2002 como complemento de la serie "Verve Remixed".

"Sounds From The Verve Hi-Fi" es un cofre colmado de revelaciones para los curiosos y también una excelente banda de sonido para todas las actividades placenteras imaginables. En esta pluralidad reside su encanto.

Track List:
01. Menina Flor - Stan Getz And Luiz Bonfa
02. Chove Chuva - Sergio Mendes & Brazil '66
03. Ogd (Road Song) - Jimmy Smith & Wes Montgomery
04. Hard Latin - Kenyon Hopkins
05. The Fakir - Cal Tjader with Lalo Schifrin
06. Something Else Again - Richie Havens
07. Light My Fire - Astrud Gilberto
08. Bala Com Bala - Elis Regina
09. Batacuda - Walter Wanderley
10. Samba Triste - Jackie And Roy
11. Cuchy Frito Man - Cal Tjader
12. Lisa - Willie Bobo
13. For Mods Only - Chico Hamilton
14. Escapade - The Wynton Kelly Trio
15. Do It The Heart Way - The Jazz Renegades

domingo, 7 de febrero de 2010

Nina Simone - I Put A Spell On You (1965)

Uno de los sucesos más importantes del año pasado fue el protagonizado por Susan Boyle, quien -Youtube mediante- le demostró al mundo que, a pesar de ser fea y desaliñada, podía cantar muy bien. Boyle prolongó su fama con la edición de "I Dreamed A Dream”, un álbum que va desde lo insustancial hasta lo insufrible y que lleva vendidas seis millones de copias. La apariencia de Boyle -humana, demasiado humana- se convirtió en el paradigma para un público al que solo lo atrae lo vulgar o lo extravagante y que aspira a alcanzar sus quince minutos de fama como sea, sin plantearse que, a diferencia de la oronda escocesa, ni siquiera puede cantar... Está claro que es muy poco lo que Susan Boyle y Nina Simone tienen en común. Si recurro a esta extraña asociación fue porque escuché "I Put A Spell On You" y me pregunté "¿cuantas personas comprarían un disco como este si fuera editado en el 2010?". Lo cierto es que Nina nunca fue una artista muy vendedora y, si bien llegó a publicar más de cuarenta álbumes, sus canciones rara vez ingresaron en un Top 40.

La biografía de Nina Simone -cuyo verdadero nombre era Eunice Kathleen Waymon- es bastante conocida. Comenzó cantando en la iglesia local y a los diecisiete años se mudo de su Tryon natal a Philadelphia para probar suerte como pianista y cantante de jazz. Dueña de un fraseo tan particular como versátil, poco a poco fue enriqueciendo su repertorio con folk, blues, gospel y soul. Todos los discos que editó durante la década del sesenta están repletos de clásicos y "I Put A Spell On You" no es la excepción. Además de la estupenda versión del tema homónimo, se destacan la increíble "Feeling Good" y una extraña "Ne Me Quitte Pas" -gracias Alejandro por la sugerencia- que me sirve de nexo entre Brel y lo que vendrá.

Más allá de sus virtudes artísticas, hay que destacar que Nina Simone fue una mujer con un compromiso social muy importante. Luchó incansablemente en contra del racismo y militó en el Movimiento por los Derechos Civiles. Ese activismo lo puso de manifiesto en el escenario, en sus actividades públicas, pero también en su vida privada. En estos tiempos en que los valores se han banalizado de tal manera que cualquier mamarracho puede vaciarlos de contenido para procurar su beneficio personal, es indispensable rescatar la entereza de una mujer como Nina Simone. Sobre su hondura emocional poco es lo que queda por agregar: su voz la manifiesta en cada canción.

Track List:
01. I Put A Spell On You
02. Tomorrow Is My Turn
03. Ne Me Quitte Pas
04. Marriage Is For Old Folks
05. July Tree
06. Gimme Some
07. Feeling Good
08. One September Day
09. Blues On Purpose
10. Beautiful Land
11. You’ve Got To Learn
12. Take Care Of Business

domingo, 10 de enero de 2010

Scott Walker - Scott 2 (1968)

Angela Morley escribió los arreglos de cuerdas para los primeros discos solistas de Scott Walker. Cuatro décadas más tarde, Angela, una adorable anciana de ochenta y dos años, recordó frente a las cámaras de Stephen Kijak el asombro que sintió cuando vio por primera vez a Walker. Al abrir la puerta de la oficina de John Franz, el manager de Philips Records, se encontró con un joven sentado en el piso, rodeado de papeles desparramados, que rasgueaba su guitarra mientras tarareaba. De vez en cuando este se detenía y decía: "Aquí oigo a Sibelius", o "aquí oigo a Delius". Angela, por supuesto, no salía de su asombro... Esta anécdota –recordemos que en 1967 Scott era algo así como un popstar de solo veinticuatro años- ilustra la singularidad del protagonista de este post, y se encuentra en "Scott Walker: 30 Century Man", un documental que no deben dejar de ver.

En su momento les hablé de “Scott”, ahora es el turno de “Scott 2”(1968), su lógica continuación. Los covers de Jacques Brel (“Jackie”, “Next”, "The Girls and the Dogs") son una vez más la piedra fundamental del disco. Como el mismo Walker admite, la importancia de Brel en su carrera fue determinante. A cambio, hay que reconocer que Scott resignificó las composiciones del cantante belga con sus interpretaciones perfectas. Gavin Friday coincidió con este punto durante la filmación de "30 Century Man". Aunque, me temo, fue mucho más terminante que yo. Friday dijo lo siguiente: "Mucha gente cita a Brel entre sus influencias pero creo que subliminalmente se refieren a Scott. Brel era flamenco, digamos que babeaba al cantar, sudaba mientras que Scott tomó sus canciones y las cantó como un dios griego". "Scott 2" también incluye canciones de Henry Mancini ("Wait Until Dark") , David-Bacharach (“Windows of the World"), London-Black ("Best of Both Worlds") y composiciones propias (por ejemplo, la hermosa "Plastic Palace People") Todo el repertorio se ve unificado por una voz increíble y por una producción exquisita.

Con sus primeros cuatro discos, Scott Walker rubricó un manual de estilo que fue cumplido minuciosamente por crooners como Marc Almond, Jarvis Cocker y Neil Hannon. Su apostura y su aliento trágico fueron hitos que lo transformaron en un moderno Dorian Gray. En cambio sus últimos trabajos -"Climate of the Hunter" (1984), "Tilt" (1995) y "The Drift" (2006)- son retratos pérfidos que finalmente exhiben cada uno de sus pecados.

Track List:
01. Jackie
02. Best Of Both Worlds
03. Black Sheep Boy
04. The Amorous Humphrey Plugg
05. Next
06. The Girls From The Streets
07. Plastic Palace People
08. Wait Until Dark
09. The Girls And The Dogs
10. Windows Of The World
11. The Bridge
12. Come Next Spring

domingo, 27 de diciembre de 2009

The Divine Comedy - A Short Album About Love (1997)

Entiendo que un álbum compuesto solo por siete canciones puede despertar pocas expectativas, pero la fastuosidad de "A Short Album About Love" excede su breve formato. Esta muestra de romanticismo exacerbado, de grandeza al mejor estilo Broadway, es mucho más que el capricho de un personaje extravagante: es una toma de posición frente a la vulgaridad cotidiana.

Debe haber sido complejo para The Divine Comedy continuar después de
"Casanova". Quizás por eso decidieron hacerlo de la forma más espectacular posible y emprendieron una fuga hacia adelante rodeados por una orquesta de treinta integrantes. Lo que en manos de cualquier otro músico sería insoportable, adquiere ribetes gloriosos bajo la batuta de Neil Hannon, y nos maravilla, a pesar de que vislumbramos su impostura. Aquí el amor es el Alfa y el Omega, el principio y el fin; y el amor requiere majestuosidad, sin importar que esta sea fingida.

"A Short Album About Love" fue grabado en tan sólo dos días junto a la Brunel Ensemble y fue publicado el 10 de febrero de 1997, brindándole a sus fans la posibilidad de hacer un estupendo regalo para al Día de San Valentín. La edición que hoy les ofrezco incluye cuatro bonus tracks, entre los cuales se destaca la versión en vivo de “Make It Easy On Yourself” (Bacharach-David).

Track List:
01. In Pursuit Of Happiness
02. Everybody Knows (Except You)
03. Someone
04. If...
05. If I Were You (I'd Be Through With Me)
06. Timewatching
07. I'm All You Need
08. Motorway to Damascus*
09. Love Is Lighter Than Air*
10. Birds of Paradise Farm*
11. Make It Easy On Yourself*
* bonus tracks

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Abraham Boba - La Educación (2009)

Hace un par de domingos le hice la pregunta correcta a las personas indicadas y gracias a eso conocí a David Cobas Pereiro, alias Abraham Boba. Cobas Pereiro es un cantante vigués cuyo curriculum incluye participaciones en Tedium, con quienes editó "Full-length portrait" (1997) y Belmonte, un dúo de música instrumental cuya discografía consta de dos actos: “Primer Acto (2001) y “Viajeométrico” (2003). Debutó como solista con “Abraham Baba” (2007), álbum en el que presentó su faceta de crooner. En esta nueva encarnación, Cobas Pereiro se muestra como un hacedor de canciones tan equidistante del rock clásico como de la experimentación vacua, demostrando que posee muchas numerosas condiciones para sobresalir: una voz grave cuya dicción elude los manierismos que tanto afectan a sus compatriotas, textos en los que invariablemente se hace presente la ironía y melodías que registran en sus formas ecos de cabaret, de la chanson francesa y de gente como Leonard Cohen o Nick Cave. "La Educación", editado en Abril de este año, es la culminación de los bosquejos que Cobas Pereiro había presentado en su debut. No solo ha madurado como compositor, también lo ha hecho como arreglista. Su incorporación a la backing band de Nacho Vega -en donde se desempeña como pianista- probablemente haya contribuido a este crecimiento. Como sea, su evolución es encomiable. El álbum posee una coherencia notable, a pesar de que sus canciones poseen una gran cantidad de matices: "La Educacíon", tan épica como certera; "Frío" y su doloroso intimismo y "Hay Estatuas Aquí", un country que se aparta de la melancolía, son mis preferidas.

Músico de culto en España y completo desconocido en Argentina, Abraham Boba reivindica un arquetipo -el de estilista de la canción- olvidado en ambos países. Solo por ese motivo merece vuestra atención.

Track List:
01. Capital
02. La Educación
03. Hagamos Algo Antes De Morir
04. Frío
05. Hay Estatuas Aquí
06. Juan y La Defensa
07. Caballo y Rey
08. Rita y La Guerra
09. La Vigilia
10. Siete Veces
11. Boletín De La Montaña

domingo, 29 de noviembre de 2009

Benjamin Biolay - La Superbe (2009)

En lo que va del año se han publicado grandes álbumes, "La Superbe" quizás sea el más sorprendente de todos ellos. Mi amigo Carlos Gesualdo escribió una reseña para celebrarlo, y de esa manera confirmó que la línea de tiempo es flexible y está sujeta al cambio.

Uno de los personajes de Oscar Wilde decía que no cambiaría nada de Inglaterra excepto el clima, eso sería porque nunca estuvo en Sevilla en pleno mes de agosto. Yo dirá que no cambiaría nada de "La Superbe" excepto la portada. Benjamin Biolay, cantante, compositor, productor y actor (bien podría rodar la vida de Benicio del Toro), es considerado por la prensa francófona como el sucesor de Serge Gainsbourg y de la Chanson francesa. En lo particular, Gainsbourg no me ha llamado nunca la atención como lo ha hecho Biolay. Este "nouvelle enfant terrible" editó su primer álbum solista en 2001. Recibido con elogios y honores, ya había demostrado sus habilidades en "Jardin D´Hiver", canción que compuso junto a Karen Ann para el álbum de Henri Salvador en el 2000. Sin grandes dotes vocales, ha resuelto con inteligencia esta limitación agregando una manera personal de cantar. En un contexto menos interesante, se gloriaba de tener por suegro a Marcello Mastroianni y por suegra a la "toujours belle", Catherine Denueve.

Escuchar "La Superbe" en como descorchar un "Grand Vin de Château-Latour" y descubrir toda esa magnífica variedad de aromas conocidos y disfrutados en otros tiempos. En el transcurrir de la canciones, nos vamos encontrando con esos tintes de grandes músicos de intelectos privilegiados que hemos admirado a lo largo de nuestra vida, ahora procesados y decantados en las vasijas de la elegante y suntuosa bodega de monsieur Biolay. Una creación digna de las mejores cavas musicales y sin duda, uno de los mejores "varietales" cosecha 2009. Superbe!
Escrito por Carlo Gesualdo.
Track List:

Disc 1
01. La Superbe
02. 15 Aout
03. Padam
04. Miss Catastrophe
05. Ton Heritage
06. Si Tu Suis Mon Regard
07. Night Shop
08. Tu Es Mon Amour
09. Sans Viser Personne
10. La Toxicomanie
11. Brandt Rhapsodie

Disc 2
01. L'Espoir Fait Vivre
02. Prenons Le Large
03. Tout Ca Me Tourmente
04. Assez Parle De Moi
05. Buenos Aires
06. Rate
07. Lyon Presqu'Ile
08. Melancolique
09. Reviens Mon Amour
10. Jaloux De Tout
11. 15 Septembre

domingo, 22 de noviembre de 2009

Frank Sinatra - Watertown (1970)

Algunos discos son tan excepcionales que debemos conocer hasta el último de sus detalles, investigar todo lo relacionado con su creación, su proceso de grabación y su edición para poder disfrutarlos plenamente. La singularidad de “Watertown” nos demanda ese tipo de análisis, pero a cambio, nuestro afán se ve recompensado con creces.

“Watertown” (1970) es el último de una serie de grandes álbumes que Frank Sinatra editó a partir de “Strangers In The Night” (1966). Repasemos: “Francis A. & Edward K” -junto a Duke Ellington- (1968), “Cycles” (1968), “My Way” (1968) y “A Man Alone” (1969). Para su realización Sinatra convocó a Bob Gaudio y Jake Holmes, dos músicos que han sido olvidados con el paso del tiempo. Tal vez algún memorioso recuerde que Gaudio fue el compositor de "Can't Take My Eyes Off You" (Frankie Valli) y "The Sun Ain't Gonna Shine Anymore" (The Walker Brothers) o que Holmes escribió "Dazed and Confused" (Led Zeppelin). Otros relacionaran estos nombres con The Four Seasons, una banda que vendió millones de discos durante la década del sesenta y que tuvo una discreta relevancia en el plano artístico, por lo menos hasta la edición de “Genuine Imitation Life Gazette” (1968), un sorprendente disco conceptual creado a partir de estructuras oblicuas y arreglos inesperados. Como imaginarán, fue un fracasó rotundo... sin embargo Sinatra lo escuchó y pensó que sería una buena idea ofrecerle a Gaudio que se haga cargo -junto a Holmes- de la composición y producción de su próximo álbum. Una curiosa anécdota relativa a este encuentro es rescatada por el blog
Blogin' in the wind. Al igual que “Genuine Imitation Life Gazette”, "Watertown" es un álbum conceptual. Frank había visitado ese terreno en numerosas oportunidades -como para empezar a hablar con “In The Wee Small Hours” (1955) el primer disco de música pop concebido como una unidad sonora y no como una mera colección de singles- aunque esta vez fue más lejos que nunca. Una de las particularidades de "Watertown" es su sonido, tan equidistante de la obra anterior de Sinatra como de lo que se escuchaba en esos años en donde las orquestas solo se utilizaban en una psicodelia que poco a poco se convertía en sinfonismo. Carlos Callello -otro colaborador de los Four Seasons- y Joe Scott estuvieron a cargo de unos arreglos que, gracias a su gran bagaje de texturas, consiguen hacernos olvidar de la perfección formal con la que Nelson Riddle arropaba a Frank en sus trabajos anteriores. Otra de las características inusuales de este álbum, la más importante quizás, es la historia que narra: un hombre ha sido abandonado por su esposa y queda solo a cargo de sus dos pequeños hijos. Canción tras canción, el protagonista relata la crónica de su desamparo. En el lado A nos habla sobre Watertown, un pequeño pueblo en donde nada sucede excepto la lluvia (“Old Watertown/Everyone knows the perfect crime/killing time/and no one's going anywhere/livin's much too easy there). Cuenta como su mujer se fue y después de su adiós no hubo explosiones en el cielo ni se escucharon arreglos de cuerda. Detalla sus intentos por salir adelante a pesar de todo, las cartas que escribe para contarle como crecen sus hijos y termina confirmándonos que, a pesar de todo, volvería a enamorarse de ella (“If I live the past over/saw today from yesterday/I would be in love anyway/If I knew that you'd leave me/if I knew you wouldn't stay/I would be in love anyway”). En el lado B nos describe a Elizabeth, su esposa (“Dressed in dreams for me/you were what I wished to see”). Asegura que sabe lo que pasó y que va a olvidarlo para que todo vuelva a comenzar. Recibe –o imagina recibir- una carta en la que ella le anuncia su regreso, y concluye con “The Train”, en donde relata que va a la estación para recibirla, pero Elizabeth nunca baja del tren ("The passengers for Allentown are gone/the train is slowly moving on/But I can't see you any place/And I know for sure I'd recognize your face/And I know for sure I'd recognize your face"). El protagonista de "Watertown" se confunde con un Sinatra que se muestra vencido como nunca antes. Abandonado, perdido, desesperado. La maravillosa Sol García cree que esta historia es la representación del punto de débil de Frank: el trauma por el abandono de Ava Gardner. En cambio el blogger Francis @ tiene la inquietante teoría de que Elizabeth no abandonó a su marido, sino que en realidad falleció. “Lady Day”, una hermosa canción que pertenece a las sesiones de este disco pero recién vio la luz en "Sinatra & Company” -y fue añadida a "Watertown" a partir de su edición en CD- nos deja una frase que despierta sospechas: “...and died before the afternoon”. Si “Lady Day” fue un homenaje a Billie Holliday, o si fue el verdadero cierre para “Watertown” es algo que no tengo claro, aunque John Holmes, el letrista del álbum, jamás alentó la hipótesis de que Elizabeth haya muerto.

El disco fue un fracaso de ventas y Frank desistió de presentarlo en un especial de televisión, como había planeado originalmente. Un año más tarde, luego de la edición de “Sinatra & Company” -mitad refrito de su mágica unión con Jobim, mitad colección de descartes- un apesadumbrado Sinatra decidió retirarse del mundo de la música. Esta decisión fue provisoria, ya que retornó a los escenarios en 1973 con el exitoso “Ol’ Blue Eyes Is Back”. “Watertown” fue el cierre del periodo más personal de su carrera, en donde las heridas quedaron expuestas a la vista de todos, algo que nunca volvería a ocurrir.

Track List:
01. Watertown
02. Goodbye (She Quietly Says)
03. For A While
04. Michael & Peter
05. I Would Be In Love (Anyway)
06. Elizabeth
07. What A Funny Girl (You Used to Be)
08. What's Now Is Now
09. She Says
10. The Train
11. Lady Day (CD bonus track)

domingo, 8 de noviembre de 2009

Chris Isaak - Heart Shaped World (1989)

Hace diez años la revista Inrockuptibles publicó un jugoso reportaje a Ian McCulloch. Entre otras cosas, este dijo que a partir del fallecimiento de Frank Sinatra podía pensar seriamente en entrar en la competencia por el título del mejor cantante del mundo. Agregó luego: "Sinatra y Elvis fueron los maestros absolutos. Más allá de ellos, no le temo a nadie. Los tipos como yo han vivido durante la mayor parte de sus vidas con el peso de esos padres sobre sus hombros, lo que no es demasiado agradable cuando uno tiene el mismo oficio. Así que, en lugar de sentirme huérfano, me sentí aliviado, finalmente libre. Las cosas serias pueden empezar." Me imagino que Chris Isaak sintió un alivio similar cuando falleció Roy Orbison a finales de 1988. Casualidad o no, al año siguiente editó "Heart Shaped World", su primer gran disco.

Chris Isaak nació en California el 26 de junio de 1956. Formó su primer grupo en 1980 y lo llamó Silvertone. Debutó discográficamente recién en 1985, con un álbum titulado "Silvertone" aunque a esta altura ya era solista. De la formación inicial de la banda solo permanecían James Calvin Wilsey (guitarra) y el productor Erik Jacobsen, quien colaboraría con Isaak hasta "Baja Sessions" (1996). "Silvertone" vendió solo doce mil placas pero David Lynch lo escuchó e incluyó dos de sus canciones en el soundtrack de "Blue Velvet". Aunque este parezca un dato menor, será un antecedente para un hecho que sería determinante en la carrera de Isaak. "Chris Isaak" (1986) pasó desapercibido como su antecesor a pesar de ser un trabajo mucho más logrado que aquel. Canciones como la orbinsoniana "Blue Hotel" y "Fade Away" fueron las semillas de un sonido que florecería en su próximo álbum. Con "Heart Shaped World" (1989) comenzaron las cosas serias. Isaak abandonó el papel de mero reciclador para, por fin, ponerse a la altura de sus padres: Elvis y Roy Orbison. ¿Suena exagerado? No lo es en absoluto. Potenció sus virtudes innatas -una voz profunda, realmente dotada y un carisma envidiable- con un songwriting perfecto, en donde conjugó baladas nocturnas, algo de rockabilly y mucho rock, redondeando un resultado notable. Chris Isaak es un "beautiful loser", un cronista de la melancolía que canta sobre amores perversos, romances fallidos y abandonos, y lo hace con conocimiento de causa. Sus lagrimas en "Blue Spanish Sky" son las mismas que pudo haber derramado Roy Orbison cuando cantó "Only The Lonely" y son las que hemos derramado nosotros al rememorar esa sensación perdida de que el tiempo nunca iba a poder alcanzarnos. Como señalé, la calidad del repertorio es magnífica. Mientras que "I'm Not Waiting" y "Forever Young" nos movilizan a partir de su frescura; "Kings Of The Highway", "Wicked Game", "Blue Spanish Sky" y "Nothing's Changed" nos cautivan por la profundidad de su evocación. En el otro extremo podemos ubicar a la extraña "In The Heat Of The Jungle", la única pieza que desentona en un disco que roza la perfección. Es imposible escribir sobre "Heart Shapped World" sin hacer algún comentario puntual sobre "Wicked Game". La canción fue lanzada como primer corte del álbum, y al igual que este, no obtuvo ningún tipo de suceso. Esto cambió cuando David Lynch la incluyó -junto a "Blue Spanish Sky"- en el soundtrack de "Wild At Heart" (1990). A partir de ese momento se convirtió en un hit mundial.

Después de un rutinario "San Francisco Days" (1993), Chris Isaak editó otro disco maravilloso: "Forever Blue" (1995) el que repasaré próximamente.

Track List:
01. Heart Shaped World
02. I'm Not Waiting
03. Don't Make Me Dream About You
04. Kings Of The Highway
05. Wicked Game
06. Blue Spanish Sky
07. Wrong To Love You
08. Forever Young
09. Nothing's Changed
10. In The Heat Of The Jungle
11. Diddley Daddy